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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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21 Diciembre 2016 04:07:00
Solsticio de muerte
Hoy es el solsticio de invierno. A las 10:44 tiempo universal, 6:44 de la mañana hora central de México, terminará el otoño y empezará el invierno. Hoy será el día más corto del año y tendremos la noche más larga. El Sol alcanzará su menor altura en el horizonte en todo el año.

El solsticio de invierno ha tenido por milenios un papel importante en la cultura. El ser humano en la antigüedad pasaba mucho tiempo observando los cielos para entender los ciclos de la naturaleza y las estaciones del año. Sitios neolíticos, como Stonehenge en Inglaterra, parecen alineados hacia el punto del amanecer en el solsticio de invierno. El Yule de los pueblos germánicos y escandinavos era la celebración del solsticio, como lo era la fiesta del Sol Invicto de los romanos. En un mundo sin conexión, los mexicas tenían su Panquetzaliztli, una fiesta por el nacimiento de Huitzilopochtli y la caída de Texcatlipoca, aunque la celebración se hacía unos días antes del solsticio.

La Navidad es también un festejo del solsticio de invierno. Los evangelios no dan fecha del nacimiento de Jesús, pero la Iglesia católica de los primeros siglos fusionó el nacimiento de Jesús con las celebraciones del Sol Invicto. Era más fácil hacer proselitismo de esta manera.

En este 2016 hemos empezado los festejos del solsticio de invierno con una nueva serie de atentados terroristas. Este 19 de diciembre se registró un ataque con un camión contra una multitud reunida en un mercado navideño que recuerda el atentado del 14 de julio en la Promenade des Anglais de Niza. El Estado Islámico, Daesh, reivindicó ayer el atentado. También el 19 un policía vestido de civil asesinó al embajador de Rusia en Turquía al grito de Allahu akbar, “Dios es grande”. En Zúrich, Suiza, una persona murió y tres quedaron heridas en un ataque a un centro islámico.

Los ataques hacen ver que no hemos avanzado tanto desde los tiempos en que matar en nombre de Dios era una realidad habitual. El mundo está sufriendo un incremento en el número de muertes en atentados terroristas y guerras religiosas. Si en el pasado Al-Qaeda pareció la cima de la crueldad, hoy el Estado Islámico y Boko Haram la han rebasado. Estos dos grupos no se contentan con matar a infieles, sino que asesinan también a musulmanes. Consideran que tienen derecho a violar a las mujeres de otras fes o a forzar su conversión al islam, a pesar de que el Corán establece: “No hay obligación en la religión” (2:256).

El islam, como el cristianismo, concibe a Dios como un ser eminentemente bueno. La basmala, la frase que se recita antes de toda sura o capítulo del Corán, nos dice: “En el nombre de Dios (Alá), el clemente, el misericordioso”. Esta simple frase debería evitar que algunos musulmanes utilizaran a Dios como excusa para matar o cometer otros actos de crueldad.

No es esta la primera vez, sin embargo, que la religión se utiliza como pretexto para cometer crímenes. Así como algunos eruditos islámicos sostienen que “los llamados versos de la espada”, como el 9:5 y el 9:29, “han abrogado” los versos del Corán que hablan de “tolerancia, compasión y paz”, como señala Ayaan Hirsi Ali, algunos filósofos y clérigos cristianos descartaron en el pasado las palabras de amor y tolerancia de Jesús para usar el Evangelio como pretexto para matar y expoliar.

Hoy, solsticio de invierno, debemos rechazar estas lecturas de los textos sagrados. La violencia es siempre reprobable, pero cuando se ejerce en nombre de Dios se convierte en un sacrilegio que ninguna religión puede permitir.

POR LA EDUCACIÓN

En nombre de la educación, ayer un grupo de normalistas encapuchados quemó una docena de vehículos en el estacionamiento de la Secretaría de Educación de Chiapas en Tuxtla Gutiérrez. Piensan que quemar autos les debe asegurar plazas automáticas.
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