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Leopoldo Ramos
Leopoldo Ramos
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28 Agosto 2016 04:05:26
Sucesión en marcha
Quien esto escribe no cree que Rubén Moreira Valdez sea narcotraficante, o que haya recibido una Suburban atestada de dólares a cambio de protección, como lo señalaron medios informativos internacionales (el periódico San Antonio Express y la agencia española EFE, entre otros) al retomar declaraciones de presuntos miembros del crimen organizado que se encuentran presos en Estados Unidos y en España bajo cargos de lavado de dinero y tráfico de drogas.

Resulta difícil creer que el político priista sea uno de los Zetas, como se le trata de vincular, porque precisamente ese grupo delictivo es el que más golpes recibió de la actual Administración.

Pero la pretensión de esta columna no es defender la inocencia del Gobernador de Coahuila. Lo que intenta es señalar la magnitud de las acusaciones que existen en su contra a 15 meses de que termine su periodo de gobierno. El tono de las acusaciones.

Hasta hace poco, la bandera que izó la oposición para golpear a la Administración estatal era la deuda bancaria, desde la forma en que el pasado Gobierno la consiguió, es decir con documentos falsos, hasta la terrible cantidad de dinero público que mes con mes se destina para cubrir el pago por intereses.

Pero ahora existen intentos para abrir otro flanco, uno que como ya se mencionó, resulta tan fantástico como inverosímil, y la única explicación visible es que el proceso de sucesión en el Gobierno del Estado se encuentra en marcha.

En el sistema político mexicano es tradición que el último año del sexenio es el más vulnerable para el mandatario en turno, pues la campaña electoral para elegir a su reemplazo está en marcha y lo que la Administración hizo, omitió, o dejó de hacer deliberadamente es materia prima para los ataques de la oposición.

En el último año de cada gobierno no sólo hay acusaciones con sustento; hay de sobra aquellas que forman parte de la imaginación y de las campañas negras y guerra de lodo a las que partidos políticos y candidatos recurren para dañar al adversario.

Los señalamientos hacia el gobernador Moreira donde se le intenta vincular con organizaciones criminales permanecen en los medios uno o a lo mucho dos días, luego se caen, desaparecen hasta resurgir con algún dato adicional. Pero el hecho de que no permanezcan en los periódicos ni portales de internet, y tampoco en el trascendido de la opinión pública tiene una explicación: no hay base, carecen de fuerza suficiente para mantenerse vivos, es decir, se reducen a la descarga de salvas.

Rubén Moreira no está en el último año de su administración, pero pareciera que sí por un motivo: la sucesión está en marcha, los precandidatos están en campaña, aun desde los cargos públicos que ocupan y en adelante acusaciones de esa magnitud serán la constante. Viene un largo trecho de dimes y desmentidos, y medios de información y sociedad deben permanecer alertas para evitar la confusión.

@filiasyfobias
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