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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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07 Octubre 2017 04:08:00
Suicidios y suicidas
Es alarmante el número de suicidios que se registran en Coahuila. Niños, jóvenes y adultos, están decidiendo, como norma o costumbre, poner punto final a su existencia.

El suicidio es materia de estudio entre filósofos, médicos y psicólogos. Ellos determinan científicamente, basados en investigaciones, teorías, principios, supuestos o postulados cuando el suicidio deriva de una enfermedad mental o se transforma en un fenómeno social y cultural.

Por sí solo, el hecho de leer y escuchar la incidencia de suicidios que acontecen en nuestro estado, señala que nos enfrentamos ante un fenómeno social. El modo de detallar las circunstancias, del cómo, cuándo y dónde provoca un estado de incertidumbre social, pues las imágenes como las palabras forjan sentimientos concluyentes e impresiones mentales.

Cierto tipo de noticias expuestas sin filtro ni explicación logran imprimir huellas cerebrales. La reacción del lector u oyente es de recelo, desequilibrio y sospecha. ¿Qué hacen las instituciones de Gobierno al respecto, pues la salud mental de los ciudadanos también es de su responsabilidad? ¿Cuáles son las consecuencias de incidentes suicidas para una comunidad, acaso, se tiene la intención de insensibilizarnos como lo han hecho en temas de violencia, corrupción e impunidad? Muchos temas sociales se quedan sin resolver en este fin de sexenio.

Mientras México está en terapia intensiva por la devastación que causaron los temblores, ya los “wanabis” ocupan los espacios mediáticos nacionales. La epidemia de “quiero ser presidente” se desató.

Habrá, este año, más cosecha de candidatos a la Presidencia que de frijoles o aguacates. Como que un cúmulo de personas se dijeron al unísono: “si Enrique Peña Nieto llegó a ser Presidente de la República, ¿que no llegue yo?”.

El suicidio de los partidos políticos es tema nacional. Del PAN ya brincó Margarita Zavala, Por años fuimos espectadores del pleito entre ella y el dirigente del partido, Ricardo Anaya. Él quiere ser el Presidente.

Dicen los que se dicen que saben que un candidato independiente que no se haya educado al estilo político de convicciones partidistas, como empresarios y ciudadanos, no sabrá gobernar. Lo dirán por ser parte del otro tipo de sistema que apoya a los partidos… Hoy en día hay más creyentes en ovnis que en partidos políticos.

Antes de tomar decisiones drásticas y caer en desgastes emocionales y sociales por la falta de información y con el fin de ubicar a los personajes del espectáculo político de hoy, cito el texto de la contraportada del libro La Felicidad y el Suicidio, de Luis Antonio de Villena:

“–Repitamos– ¿El suicidio puede tener que ver con la felicidad? ¿No sería mejor su negación absoluta? El suicida –suponemos– es un completo desdichado, y en un momento muy agónico decide quitarse de en medio, de la dificultad de vivir o ser, cortándose la vida.

Porque la vida, evidentemente, no suele ser (o lo es para muy pocos) un camino de rosas. Pocos e inconscientes. ¿Es más fácil el sandío? Acaso sí, pero también es menos hombre. Creo que fue un filósofo inglés (Hobbes o Swift) más bien un pesimista o llanamente realista, quien aclaró que el hombre no es un animal racional (porque ni siempre ni todos lo son), sino tan solo, y no es poco, ‘un animal capaz de razón’”.
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