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Sonia Villarreal
Sonia Villarreal
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Licenciada en Ciencias de la Información y Comunicación. Regidora en el Ayuntamiento de Piedras Negras. Secretaria General del Comité Municipal del PRI. Secretaria Técnica del Ayuntamiento. Directora General de Desarrollo Social en el Municipio. Directora del Registro Público de la Propiedad y del Comercio. Secretaria de la Secretaría de las Mujeres en el Gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza. Actualmente Diputada Local por el XVI Distrito Electoral, y Presidenta del Comité Municipal del PRI.

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04 Marzo 2017 04:00:00
Talentos ocultos
La década de los sesenta en Estados Unidos, fue uno de los periodos más convulsionados de su historia social contemporánea. Durante esos años, se agudiza la irrupción de movimientos civiles en contra de la discriminación racial y la lucha por los derechos humanos y condiciones de igualdad de la ciudadanía.

Las personas de una raza distinta a la anglosajona, pero principalmente la “gente de color” vivían las más crueles humillaciones y trato indigno que podamos imaginar. Además, eran segregados, vulnerados y en muchas ocasiones víctimas de una violencia brutal y descarnizada.

Pero, si además de ser “de color” eras mujer, las desventajas sociales se agudizaban, dando lugar a una discriminación agravada o discriminación por doble motivo. Para muchas mujeres, los factores relacionados con su identidad social, como la raza, el color, el origen étnico y el origen nacional, se han transformado en diferencias que tienen una enorme importancia.

Por eso resulta tan relevante hablar de una de las películas que estuvo nominada como mejor película en la reciente entrega de los Óscares: Hidden Figures (Talentos Ocultos).

Esta película, narra la historia real de tres mujeres brillantes de origen afroamericano que trabajaban en la NASA. Ellas eran el cerebro detrás de una de las mayores operaciones de la historia: El lanzamiento en órbita del astronauta John Glenn.

Este visionario trío, que rebasó todas las líneas de género y raza para inspirar a generaciones a soñar en grande, rompió con todos los esquemas y juntas desafiaron el racismo y la discriminación en la comunidad científica de la NASA en plena década de los sesenta.

La primera de ellas, katherine Johnson, una mujer, “negra” que desde niña desarrolló una mente matemática superdotada, contribuyó a la aeronáutica y se convirtió en la “genio” más importante de los programas espaciales con la aplicación temprana de computadoras electrónicas digitales, llegando a ser la más precisa en la navegación
astronómica.

La Segunda, también excepcional, fue Dorothy Vaughan una ingeniera espacial encargada de un grupo de matemáticas, “computadoras humanas”, todas “negras”, que trabajaban para lo que sería después la NASA.

La tercera es Mary Jackson, Matemática y Física que se gradúa de ingeniera exigiendo ante la corte el derecho de asistir a una escuela que en ese tiempo era exclusiva para hombres y “blancos”.

La historia de estas mujeres echadas para adelante que nunca aceptaron un “no” por respuesta, deja un gran sabor de boca, porque además de demostrar que puedes luchar contra todos los obstáculos que se te presenten, muestran la parte cotidiana de ser amigas, madres y esposas. Esta es una historia inspiradora que bien funciona 50 años después, en la que las mujeres debemos seguir luchando por ganar espacios y hacer frente a cualquier tipo de discriminación… Y tú ¿qué opinas?
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