×
Francisco Tobías
Francisco Tobías
ver +

" Comentar Imprimir
27 Junio 2017 04:00:00
Tamayo, el revolucionario del arte mexicano
Al gran mexicano siempre le gusto celebrar su cumpleaños al día 26 de agosto, aunque haya nacido el día 25 (de 1889), ese era Rufino Tamayo. Lo que me parece más admirable de Tamayo es el amor que le tuvo a su país y que tuvo a bien traspasarlo por diversas fronteras; en su arte, siempre supo conjugar la herencia mexicana y el arte prehispánico mezclados por los colores que hacían se sus obras unas piezas verdaderamente armónicas. En su bagaje se encuentran 465 obras gráficas, 350 dibujos, 20 murales y un vitral.

Sobre Tamayo los encargados de la curaduría de Museo Tamayo Arte Contemporáneo se expresan de la siguiente manera: “fue un pintor lleno de talento, imaginación, con un espíritu de invención que había convertido lo suyo, lo propio, lo natural, lo que le perteneció, siempre en una virtud para mostrársela a los demás”. Su obra como bien lo supo hacer en vida y ahora para la posteridad recorren lugares como el Palacio de Bellas Artes, el Museo Nacional de Antropología y el Conservatorio Nacional de Música en México, el Dallas Museum of Cine Arts, la Biblioteca de la Universidad de Puerto Rico y la sede de la Unesco, en París, además de recintos emblemáticos como los museos de Arte Moderno de México y Nueva York, el Guggenheim y la Philips Collection, en Washington.

A pesar de los azares de la vida, a Rufino Tamayo el éxito le llegó temprano, ya que en 1926 realizó su primera exposición. Fue un pintor siempre reconocido, que se incorporó de inmediato a las grandes galerías y a los acervos de los museos. A pesar de no haber culminado sus estudios en la Academia también fue profesor en San Carlos y en la Dalton School of Art de Nueva York, lo que le permitió experimentar y crecer. No me considero ni soy un especialista en arte, pero el solo hecho de apreciar sus obras me hacen afirmar que Tamayo aborda su arte de una manera totalmente distinta del resto de los pintores que hay en México.

Se pudiesen renombrar numerosas obras de Tamayo, pero en lo particular la que me gusta es aquella llamada Fraternidad en donde se representa la solidaridad y la comunión de la raza humana, en donde se puede apreciar un grupo de individuos entrelazados por la espalda rodeando una hoguera, que representa la fuerza del progreso y el ingenio de la humanidad. Estos hombres se encuentran enmarcados por la imagen de una pirámide, a la izquierda, y por la silueta de un edificio moderno, a la derecha. El conjunto transmite un mensaje profundamente humanista, el de la unión fraternal del género humano como vía hacia un futuro de prosperidad.

Rufino Tamayo y el pueblo de México donaron esta obra a la sede de la ONU en 1972. Ubicada en un vestíbulo de acceso al recinto, por décadas este cuadro ha transmitido su mensaje de amistad fraterna y aspiración de progreso. Oaxaqueño, indígena, heredero de viejas estirpes zapotecas, lo recordaremos siempre con las palabras que en un tiempo pronunció:

“mi sentimiento —nos decía— es mexicano, mi color es mexicano, mis formas son mexicanas, pero no son las características que mi nacionalidad me ha impuesto lo verdaderamente importante en mi ser, o en el de cualquier otra persona. Lo fundamental es que soy un hombre igual a los otros hombres, dotado, igual que ellos, con las mismas aspiraciones y preocupaciones. Recibir del mundo y dar al mundo cuanto pueda: este es mi credo de mexicano
internacional”.

No dejemos morir nuestras raíces mexicanas y prehispánicas, recordemos a personajes como Rufino Tamayo quien falleció un 24 de junio pero del año de 1991.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2