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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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20 Diciembre 2017 02:00:00
Tan legal como el chocolate
Muy a pesar de que se endurecieron las leyes y normas para la prohibición todo aquellos vehículos conocido como “chocolates”, se continúa observando en carreteras federales el tránsito de este tipo de unidades que entran al país de manera ilegal.

Es muy fácil detectarlos pues por lo general siempre circulan enganchados por otro vehículo y tratándose más en épocas navideñas siempre van acompañados de un moño rojo de regalado de tamaño considerable a que no pase desapercibido.

La hora preferida para este tipo de tráfico ilegal vehicular siempre es cuando el manto de la oscuridad domina los cielos para ser complicidad para su ilegalidad ya que el descuido de las autoridades federales no transita por las carreteras o bien bajan la guardia en su vigilancia prefiriéndolo hacer desde el monitoreo de un aviso por radio en caso de una emergencia.

No se trata de algo nuevo ya que desde antes de su “regulación”, así mismo a su banderazo que se echó en marcha por parte del gobierno federal con su programa “Retorno Seguro”, implementado por la Secretaria de Hacienda y Crédito Público en diciembre del 2013. La respuesta inmediata de la población mexicana fue su completo caso omiso.

Muy a pesar que desde esa fecha nunca se contempló, o al menos de manera oficial y a la fecha alguna negociación encaminada para poder legalizar dichos autos.

Las falsas promesas de grupos particulares semiorganizados como la Organización Nacional para la Protección del Patrimonio Familiar, así como asociaciones campesinas fueron las ilusas esperanzas que solamente bajo el engaño han sostenido sobre la legalidad de las unidades “chuecas” o “chocolates”.

Su nombre atribuido así por la analogía de las monedas hechas de chocolates que se vendían en las tiendas y que para muchos niños y niñas eso representaba una moneda real, pero todos sabemos que no son reales, así mismo los carros “chocolates”, su principal característica es que no están aprobadas por concesionarios nacionales para su venta.

Las autoridades han combatido esta lucha de ilegalidad vehicular por muchos ángulos para poder velar los intereses de los ciudadanos para no dejarse sorprender ante la venta de unidades que ostentan de una legalidad falsa, a la vez la Secretaria de Hacienda tratan de proteger a los generadores de empleo automotriz al tratar de evitar el continuo manutención de vivales, que bajo el cobijo de organizaciones no gubernamentales, partidos políticos o asociaciones campesinas han hecho de este un problema en la economía laboral formal.

Tan solo en el estado de Coahuila, y siendo cada vez más preocupante las estadísticas de autoridades fiscales federales en donde indican que dicha entidad circulan alrededor de más de 90 mil vehículos chuecos o ilegales, de los que más del 50 por ciento poseen laminados no oficiales por parte de autoridades estatales o federales de Onappafa y el resto se distribuyen entre organizaciones campesinas y una que otra asociación fantasma.

Un veinticinco por ciento de ellos se concentran en Saltillo, un cuarenta y cinco por ciento en Torreón, y el resto en las diferentes cabeceras municipales de Coahuila siendo una mayor parte aquellas conurbadas en las zonas fronterizas a Estados Unidos.

Un problema legal que atenta contra el comercio formal de distribuidores de autos mexicanos y la retribución financiera del Estado y el país, reviste tintes políticos propios de partidos que toman este problema como su bandera política y ganar adeptos en las urnas.

Coahuila es, quizás, de los estados del norte con mayor índice de vehículos extranjeros que circulan de manera ilegal, caso contrario a Nuevo León. Cuando estuvo al frente en su período de Gobernador en 1997-2003 Fernando Canales Clariond, rechazó a la circulación de este tipo de autos de manera inmediata y poco a poco se aminoró el índice de automotores cuya única identificación o matrícula eran las calcas o engomados de Onappafa, no permitiendo el entonces Gobernador neoleonés una competencia desleal en el mismo estado que él presidió. Cabe recordar que Canales Clariond posee concesiones para distribuir autos nacionales en Nuevo León.

Los vehículos extranjeros protegidos por organizaciones no gubernamentales están muy lejos de significar un apoyo a las familias de escasos recursos, ya que aquellos modelos que circulan en las 38 cabeceras municipales de Coahuila, están destinados a consumidores de clase media alta y alta siendo fáciles de detectar con el simple hecho de observar la flotilla de vehículos ilegales en las afueras de sus casas por no tener capacidad de estacionamiento dentro de sus cocheras particulares. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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