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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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14 Julio 2016 04:03:16
Tartufo y Cantinflas
Los recovecos del ser mexicano, mis valedores. En el estudio del tema me topo con opiniones del padre Alegre, de Samuel Ramos y tantos más como el imprescindible Paz de El Laberinto de la Soledad ya rebasado en algunos capítulos, y de Jorge Portilla, que en la Fenomenología del Relajo nombra al que considero el mejor estudioso del ser nacional: Cantinflas, que trazó el retrato hablado de nuestra forma de expresión verbal.

Muy cierto. Aquí algunas formas de hablar de diversas figuras políticas y “religiosas”, donde el recurso del cantinfleo intenta ocultar hechos y verdades de personajes polémicos. De ejemplo el que fuera vicario general de los Legionarios de Cristo, un Luis Garza que a raíz del escándalo Maciel exhortaba a un grupo de consagradas: “No le guarden rencor al fundador de nuestra orden religiosa”.

Y a propósito: no había yo visto fundirse en un solo individuo a Tartufo y Cantinflas. De Tartufo este reverendo exhibe el cinismo, la hipocresía, la falsedad; de Cantinflas, el lenguaje vacío y enrevesado. La pregunta del reportero:

- ¿Paidófilo Maciel? ¿Desfloró criaturas, niñas y niños?

La respuesta de Garza: “Los visitadores nos informaron que teníamos una irregularidad en la formación porque le daba mucha importancia a mantener el celo que teníamos haciendo apostolado fuera de los seminarios. Eso lo tenemos que corregir. Se nos pide que uno no puede constreñir la conciencia de una persona en ningún caso, obligarla a decir algo que no quiere decir”.

- Sus abominaciones, ¿drogado o en su juicio?

“Se hará un análisis a fondo para revisar las construcciones, pero la revisión no va a ser radical, porque en lo referente a la espiritualidad no hay inspiraciones nuevas, muchos de nuestros textos hacen referencia a los documentos de la Santa Sede y del Concilio Vaticano. Hay que ir adelante, tenemos que entender que Dios habla a través de las autoridades para tomar el camino. Esto es fundamental para construir el futuro, no sólo se trata de aceptar y recibir”.

- ¿A la cama con adultas, Maciel?

“Tengo que tener un director espiritual para tratar todo, pero que no tenga comunicación de mis cosas en ningún campo. Que los directores del centro no llamen a los espirituales para que se confiesen los súbditos, es más difícil crear una cultura diferente a quienes y tienen años haciéndolo. Tampoco deben hacerse aplicaciones ni interpretaciones”. (¿?)

Y los apóstoles de Tartufo: Norberto Rivera, cardenal, enfrentó a Francisco el pontífice, quien le reprochó que él y los obispos viven una existencia de príncipes encaramados en el carro del poder político: “¡Los obispos mexicanos han realizado una vida de entrega al prójimo y no de príncipes!”

Y un Francisco Javier Chavolla, Obispo de Toluca, denunciado ante Francisco por descargar su iracundia contra el matrimonio entre homosexuales y encabezar marchas para satanizarlos:

“Mi mensaje es amo a los homosexuales y los quiero acompañar para promover su respeto, su dignidad”.

Tartufos. “El homosexualismo es una grave oposición a los designios divinos. Es perverso. La Fundación Vida y Valores postula que la igualdad ante la ley siempre deberá estar presidida por el principio de justicia, que demanda tratar lo igual como igual y lo diferente como diferente. Este principio de justicia se violentaría si se otorga a los homosexuales un tratamiento jurídico semejante al del hombre y la mujer. El homosexualismo constituye una perversión moral.
Nadie tiene legitimidad para pretender la protección jurídica a comportamientos inmorales e irracionales. El homosexualismo no es fuente de derecho”.

Católicos, semejantes tartufos. ¿Pero cristianos? (UF)



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