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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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12 Octubre 2017 04:00:00
Todas las Españas
En un principio, el 12 de octubre fue simplemente conmemoración del descubrimiento de América. El diario de a bordo de Cristóbal Colón declara que, a las dos de la mañana de esa fecha en 1492, el marinero Rodrigo de Triana, apostado como vigía en la Pinta que por ser “la más velera” iba delante de las otras carabelas, avistó la isla de Guanahaní que Colón nombraría San Salvador.

Con el tiempo la fecha se convirtió en el día de la raza española o simplemente de la raza. A principios del siglo 20 se le llamó el Día de la Hispanidad y el 12 de octubre pasó a ser la fiesta nacional de España. José Vasconcelos impulsó en México el día de la raza iberoamericana en concordancia con su concepto de una mestiza raza de bronce. La Virgen de Guadalupe mexicana fue declarada Reina de la Hispanidad en 1928. La nueva monarquía parlamentaria española ratificó el 12 de octubre como la fiesta nacional.

En México se ha perdido el festejo en buena medida, pero el 12 de octubre sigue siendo fiesta oficial en muchos países de América. En Estados Unidos es el día de Colón. En 2002 el venezolano Hugo Chávez declaró la fecha como el día de la resistencia indígena.

Para España, conmocionada por el intento independentista del Gobierno catalán, hoy será una fiesta nacional especial. El presidente del Gobierno y el rey Felipe subrayarán la unidad de la nación española, mientras que en Cataluña los independentistas afirmarán que la suya es una nación distinta.

La Constitución española de 1978 declara “la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”, pero también reconoce “el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”. ¿Una nación indivisible con nacionalidades en su interior? Eso dice la carta magna.

El Estado español es uno de los más antiguos de Europa. El matrimonio entre Fernando de Aragón e Isabel de Castilla en el siglo 15 fue considerado como la creación de “la monarquía de todas las Españas” (Diego de Valera). El fin de la reconquista de los reinos musulmanes y la primera expedición de Cristóbal Colón en 1492 son considerados los hitos fundacionales del Reino de España.

España nunca fue un país con unidad lingüística o cultural. Junto con el castellano, que habría de prevalecer en la corte y el Gobierno, convivieron desde siempre el catalán, el gallego, el vasco y varios más. Uno de los mayores errores de la dictadura franquista fue tratar de erradicar las lenguas y culturas locales. La represión, lejos de borrarlas, las fortaleció. La España democrática, sin embargo, les ha dado espacios para subsistir y crecer.

Ninguna ley puede impedir que un grupo humano se separe de otro para establecer su independencia. Uno de los problemas de la Constitución española de 1978, ratificada abrumadoramente por el pueblo catalán en referéndum, fue declarar indivisible la nación española. Un candado menos fuerte, como el de Canadá o el del Reino Unido, que han permitido referendos independentistas en Quebec y Escocia, podría ser un mejor instrumento para la unidad. Siempre será más sólida una unidad basada en la libertad que en un mandato legal.

Es válido festejar la hispanidad, que más que raza es una cultura de muchas razas, lenguas y naciones. La hispanidad tiende lazos desde San Sebastián hasta Algeciras en España, desde Alaska hasta la Patagonia en América. Es el reconocimiento de una historia y una cultura compartidas que puede mantenerse en libertad.
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