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Verónica Martínez García
Verónica Martínez García
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23 Enero 2017 04:07:00
Todo empieza en la familia
No especularé sobre lo sucedido en el Colegio Americano del Noreste de Monterrey. Lo único que quiero compartir es la importancia de la responsabilidad, los valores, el amor y la familia.

Los padres somos los responsables de formar a nuestros hijos, de cuidarlos, de ayudarlos a crecer en un entorno protegido, seguro, de demostrarles desde pequeños que son aceptados, respetados y amados.

Nuestros hijos, desde su primer etapa, pero principalmente en la adolescencia, deben percibir su casa como un lugar confiable en donde puedan exponer sus puntos de vista y expresar sus pensamientos y sentimientos

La falta de comunicación dentro del núcleo familiar puede desencadenar sensación de soledad y desesperación.

Mis hijos aún son muy pequeños, Emiliano tiene 3 años y Santiago tiene apenas un añito, pero cuando llego a la casa después de largas horas de trabajo me abrazan, me besan y demandan mi atención de todas las maneras posibles. En ocasiones quieren controlar la situación y me cuesta llamarles la atención, pero sé que lo tengo que hacer

Nadie nos enseña a ser madres o padres, aprendemos conforme van creciendo, pero hay valores que nunca debemos dejar de lado porque son fundamentales en su desarrollo. Este lamentable hecho nos ha estremecido tanto, que hemos volteado a ver y a cuestionarnos qué es lo que estamos haciendo no sólo como padres, ¿qué hacemos como sociedad?

Nos queda claro que tenemos que ser más vigilantes, no facilitarles el acceso a la tecnología sin la adecuada supervisión. Darles más tiempo de calidad, estar más pendientes de sus cosas, de sus emociones, de sus miedos.

Corregir lo que hacen mal y reforzar o reconocer lo que hacen bien. Poner reglas para el aprendizaje de hábitos y conductas acordes a su edad‚ ayudarles a desarrollar sentimientos de autonomía y seguridad. Hacerlos sentir guiados en su crecimiento personal, ellos sabrán que si tienen reglas es porque los queremos y nos ocupamos de ellos, yo lo veo con mis hijos aunque aún sean pequeños. Debemos ayudarles a desarrollar sentimientos de pertenencia a la familia, a la sociedad.

Que sepan que los amamos y que siempre, en cualquier momento de su vida, vamos a estar ahí para ellos, para apoyarlos, para impulsarlos, pero también para corregirlos. Hagamos el esfuerzo de regresar el desarrollo humano a la esencia de la vida: todo empieza en la familia.
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