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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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25 Febrero 2018 04:00:00
Todo sobre el beso
“Un beso legal NUNCA vale tanto
como un beso robado”.
Guy de Maupassant
Escritor francés

¿Usted, mi sibarítico lector, tendría empacho en que le dieran un ósculo en el occipucio? Piense un poco antes de responder… ¿Estaría dispuesto a recibir en el occipucio un ósculo? Mientras lo sigue pensando, déjeme contarle algo:

En días pasados, cayó en mis manos un libro que se antojaba desde el título del mismo: Todo sobre el Beso, un libro de la autoría de Albert Soler que dice al inicio del mismo lo siguiente: “El objetivo de este libro sólo es uno: que hoy no te vayas a dormir sin haber besado a alguien. Lo conozcas o no, quiero ayudarte a no acabar el día sin haber palpado los labios de otra persona ¿Por qué? La respuesta es fácil. Porque como afirman innumerables estudiosos de la psique del hombre, buena parte de nuestra felicidad depende de la cantidad de besos que nos dan o damos. A más besos, más felicidad. Además, no sólo son dos los que saldrán beneficiados después de disfrutar de un buen ósculo. Besar hace feliz a la gente y la felicidad es contagiosa”.

¿Un libro sobre el beso? Me preguntaba yo, ¡sí! Un libro sobre algo tan esencial e inherente al ser humano, además de lo delicioso que resulta. Con datos, detalles y comentarios sobre tan difícil ¡¿arte?! Y no sólo sobre el beso en pareja, sino sobre todo tipo de besos: los filiales, los fraternales y los eróticos. Con datos tan interesantes como el de que con un beso también se intercambia –a través de la saliva– el código genético de quienes se los obsequian. El ADN compartido se queda en la boca de cada uno de ellos durante una hora; o el de los múltiples beneficios de besar a los bebés, como lo son el fomentar el vínculo afectivo entre padres e hijos, ayuda a que se sientan seguros, hace que se sientan felices, lo cual permite un correcto desarrollo físico y emocional, los tranquiliza y relaja en momentos de ansiedad, tiene un efecto calmante ante las pequeñas dolencias, como los cólicos o el dolor de la dentición, provoca sentimientos positivos hacia quienes les rodean y fomenta el desarrollo de su inteligencia emocional, hecho que además lo acostumbra desde pequeño a expresar afecto para que de adulto continúe haciéndolo; incluyendo además un lista por “colores” de los tipos de beso como el blanco, rojo, marrón y negro; o la anécdota de algunos célebres besos asesinos, alguno incluso involuntario como el dos jóvenes estadunidenses en el que un muchacho mató a su novia porque, habiendo comido horas antes mantequilla de cacahuate sin saber que ella era alérgica a dicho alimento, besándola terminó por mandarla al hospital, muriendo luego en dicho lugar.

También trae dicho libro una lista de lugares como Dubái, Cedar Rapids, Connecticut, Indiana o Halethorpe en Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Malasia o México, donde por alguna razón distintos tipos de beso se encuentran prohibidos. La interpretación de los besos según la forma en que se sueña con ellos; y el significado también dependiendo del lugar dónde este es dado, esto último que no quise omitir dejárselos, mis besucones sibaritas.

En la mano: delicadeza; en el cuello: loco de amor; en la frente: respeto; en la nariz: celos; en los hombros: deseo; en los ojos: perdón; en las cejas: cariño desmedido; en la boca: amor pasional; en la mejilla: amistad sincera; un beso corto: no le gusta como besas; un beso largo: pasión duradera; con la boca cerrada: timidez; con la boca abierta: obsesión por tu persona; con los ojos abiertos: amor visual; en el cabello: devoción; en el oído: deseo de recibir y dar amor; lento de despedida: no quiere marcharse; si te aprieta las manos: te necesita; si te abraza por los hombros: quiere hacerte entender; si te mira de reojo: te quiere en secreto; si te mira fijamente: enamoramiento; si te mira las manos: te quiere tal como eres; si te mira el cuerpo: te desea; si te mira los brazos: te quiere sin palabras; si te muerde mientras te besa: quiere que le pertenezcas; si cierra las manos: no es de confiar; si te muerde la oreja: adoración; si se ríe mientras te besa: confía en ti plenamente.

Ahora sí, va de nuevo la pregunta que lancé al principio: ¿Usted tendría empacho en recibir un ósculo en el occipucio? Yo, por mi parte, les digo: ¡al contrario! Besos en el occipucio y el resto del cuerpo… ¡hasta empacharme!
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