×
Dalia Reyes
Dalia Reyes
ver +
Comentarios a: [email protected]

" Comentar Imprimir
30 Mayo 2018 04:00:00
Tomar distancia
Toda la escuela primaria tomaba distancia, previo al inicio de la jornada escolar. Bajo el sol o el frío, todos los chiquillos nos formábamos en sitios reconocidos como nuestros y estirábamos los brazos lánguidos unos, tensos otros, hasta alcanzar el hombro del compañero. Tomar distancia era cosa de alcanzar al de adelante, no hacía falta ninguna unidad especial de medida.

Excepto esa distancia escolar, todos los demás actos de alejamiento carecen de un sistema universal de medidas. Es decir, si en la fila escolar uno se permitía incluso jalonear el cabello de Olivia o estirarle la oreja a Pablo aprovechando la mano cerca de su persona, cuando la distancia a tomar es por la urgente necesidad de sobrevivir, entonces las cosas se complican.

Lo más difícil en la primaria a la hora de formarse era cierta resistencia de los compañeros a tocar el hombro del otro bajo el argumento de que suda, huele mal, tiene piojos o se apellida como si viniera de otro planeta; todos válidos en el contexto infantil. En la vida adulta, alejarse requiere de una decisión que hace sudar, ensuciarse el alma, sentirse invadido y desear ser un insensible extraterrestre.

No existe un manual con las reglas específicas para sanar con distancia un daño emocional provocado por la presencia indebida; sin embargo todos sabemos que el primer paso para la rehabilitación de los sentimientos es la lejanía. Mirar las cosas desde el interior es una forma de ir muy lejos.

Algunos adjudican al dolor de la distancia el hecho mismo de no estar el otro aquí. En realidad, el dolor sobreviene no por quien se va, sino por lo que se queda. Las rutinas de vida impregnan cada espacio, objeto, acción registrada por nuestra memoria como un hecho que debe realizarse entre dos, pero eso sucede por la sencilla razón de que no nos hemos mostrado cómo grabarnos la manera de hacerlo en solitario sin morir en el intento.

Estirar el brazo hacia adelante es una buena forma de tomar distancia. Si no hay un hombro en el cual apoyarse y de todos modos seguimos de pie, entonces estaremos listos para encontrar numerosas formas de dejar al otro y quedarnos con nosotros.


.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
Imprimir
COMENTARIOS



  • 0
5 6 7 8 9 0 1 2