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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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02 Diciembre 2016 04:05:00
Torre Trump
El congestionamiento en la Quinta Avenida y la calle 57 en Midtown Manhattan ha sido siempre una constante. En esta intersección se encuentra la icónica tienda insignia de Tiffany & Co., escenario de algunas de las escenas más importantes de la película Breakfast at Tiffany’s, que protagonizó Audrey Hepburn en los años 60. En el número 725 de la Quinta se yergue la Torre Trump, un edificio de usos mixtos de 68 pisos (58 si se toma el gigantesco atrio como un solo piso), donde Gucci tiene su tienda insignia. El presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, reside ahí, en el penthouse del piso 68, y tiene su oficina principal. En la torre hay más apartamentos residenciales, oficinas, un hotel, restaurantes y tiendas.

El tránsito en la zona se ha complicado de manera importante en las últimas semanas. El Servicio Secreto tiene ya la obligación de proporcionar seguridad a Trump como si fuera Presidente de los Estados Unidos. Pero no es lo mismo proteger a un presidente en una casa en una calle residencial de casi cualquier lugar del país a hacerlo en el penthouse de un rascacielos en el área comercial más cara del país y quizá del mundo.

Por lo pronto la avenida se mantiene abierta, pero se han ubicado barreras sobre la Quinta Avenida, se ha cerrado la calle 56 y hay policías y agentes del Servicio Secreto. Se permite el paso a quienes llegan a comprar en las tiendas o tienen algún otro tipo de actividad legítima en el lugar, pero a los transeúntes y turistas se les pide pasar a la acera del otro lado. Trump tiene un ascensor designado para subir y bajar, pero para el resto de los residentes, oficinistas, empleados de las tiendas y compradores la vida se ha complicado.

Trump hace muchas de sus actividades en la torre. No sólo vive y tiene sus oficinas en el lugar, sino que ahí mismo realiza reuniones. Este martes 29 de noviembre cenó en el Jean Georges, afamado restaurante en la torre de tres estrellas Michelin, con Mitt Romney, el excandidato presidencial que, pese a haber sido muy crítico de Trump en la campaña, es hoy candidato para secretario de Estado, lo que lo pondría a cargo de la política exterior.

Bill de Blasio, el alcalde izquierdista de Nueva York, enemigo natural de Trump, se reunió ya en una ocasión con el Presidente electo en la Torre Trump y ha prometido que mantendrá abierta la Quinta Avenida al tránsito vehicular y peatonal. Ya ha habido en el lugar, sin embargo, varias manifestaciones de protesta contra Trump.

Nueva York es una ciudad acostumbrada a recibir a mandatarios y potentados de todo tipo. En septiembre y octubre todos los años se generan severos congestionamientos por los cortes a la circulación cuando se congregan presidentes y primeros ministros para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Los retos de tener a un presidente electo residiendo en la Quinta y la 57 son, sin embargo, nuevos.

De momento, se piensa que los problemas podrían disminuir a partir del 20 de enero, cuando Trump tome posesión y se mude a la Casa Blanca en Washington, donde las condiciones de seguridad son mucho mejores. Pero al contrario de lo que ha ocurrido con todos los presidentes anteriores, que mejoraban la calidad de su vivienda al mudarse a la Casa Blanca, Trump estará dando un paso hacia abajo. Nadie descarta que, como Presidente, regrese con frecuencia al penthouse de la Trump Tower. Por lo pronto, se espera que su esposa Melania permanezca ahí hasta que termine el actual ciclo escolar de Barron, su hijo de 10 años.

CARSTENS Y EL PESO

Agustín Carstens ha renunciado al Banco de México para irse a trabajar al Banco de Pagos Internacionales. La decisión llega en mal momento para México por el nerviosismo ante la Presidencia de Donald Trump.
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