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Rubén Aguilar Valenzuela
Rubén Aguilar Valenzuela
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Rubén Aguilar Valenzuela. Licenciado en Filosofía, Maestro en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales. Presidente Ejecutivo de Afan y Asociados, S.C. Es profesor de Ciencias Políticas y de Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Fue Coordinador de Comunicación Social y portavoz de la Presidencia de la República (2004 al 2006) y también de la Secretaría Particular del Presidente (2002 al 2004). Ha sido consultor de UNICEF, UNESCO, OEA, PNUD, BID, BM, UE y agencias de cooperación de Holanda, Alemania y Estados Unidos. En México del IMSS, DIF-Nacional, INI, la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de la Ciudad de México y de la Coordinación Presidencial para la Alianza Ciudadana. Fue editor de la revista Cuadernos del Tercer Mundo. Editorialista de El Universal (México), El Financiero (México) y articulista de las revistas Estrategia y Proceso. Actualmente su columna se publica dos veces por semana en El Economista (México) y una veintena de periódicos de los estados. Escribe mensualmente en la revista Etcétera temas de comunicación política. Es autor de quince libros. Los más recientes: La comunicación presidencial en México 1988-2012 en colaboración con Yolanda Meyenberg Leycegui (2015), Los saldos del narco: el fracaso de una guerra, en colaboración con Jorge Castañeda (2012), y La Sociedad Civil en México (2012).

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15 Marzo 2017 04:00:00
Trump, mentiroso compulsivo
Sin prueba alguna el presidente Trump, vía Twitter, acusa al presidente Obama de haber ordenado que se le espiara y grabara las conversaciones en la campaña presidencial. De inmediato el vocero del expresidente y el que fuera director del FBI negaron la acusación.

El actual director del FBI solicitó a la Casa Blanca desmentir esa afirmación, porque no era verdad. Lo dicho por el Presidente nunca mide el efecto secundario de sus mentiras, pone en duda la integridad de la institución. El vocero presidencial días después, para salir del paso, contradijo lo dicho por el Presidente.

El efecto inmediato que buscaba esta nueva mentira de Trump era desviar la atención de la prensa y de la opinión pública sobre cómo altos funcionarios del actual Gobierno, gente muy cercana al Presidente, se relacionaron de manera ilegal con el embajador ruso en Estados Unidos. Por el momento desvío la atención, pero la investigación continúa.

La gran prensa de Estados Unidos demostró que Trump en la campaña mintió en el 80% de lo que dijo. Las mentiras siguen en la Presidencia. No hay duda de que ese va a ser el patrón a seguir. No va a cambiar. Cada vez que considere que mentir tiene rentabilidad política va a recurrir a ese recurso.

Mentir va a ser una de las características fundamentales de su Gobierno. Es parte central de su estrategia política y también de la de comunicación que son parte de un todo. Lo que dure esta gestión la prensa, nacional e internacional, y también la sociedad de Estados Unidos y del mundo se van a enfrentar a esta realidad.

Poner la mentira al centro, como columna vertebral del discurso de un presidente, no se había dado nunca antes de esta forma. Es un dato inédito de la política estadunidense y del mundo. Estamos en presencia de un nuevo fenómeno de la política, el discurso y la comunicación.

Para Trump la mentira es un valor de primer orden. En su pragmatismo, más allá de cualquier consideración ética, esta constituye un poderoso instrumento que debe ser utilizado a discreción. Le permite articular la narrativa que quiere, para construir el mundo que mejor le
acomode.

La prensa de Estados Unidos y del mundo se enfrentan a un gran reto de cobertura periodística. Debe registrar las excentricidades, las mentiras de Trump, que son noticia, pero al mismo tiempo advertir, es fundamental, que este miente. De otra manera se convierten en caja de resonancia, en instrumentos del Presidente.

En este horizonte los medios mexicanos deberían tener un especial cuidado en la cobertura de las declaraciones de Trump y los funcionarios de su Gobierno. Hasta ahora en lo general sólo replican lo dicho por éstos sin hacer ninguna apreciación crítica que señale si eso es mentira o algo imposible. Su cobertura tiende a ser sensacionalista y no busca la veracidad. Trump le impone su agenda.
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