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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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20 Enero 2017 04:00:00
Trump Presidente
Lo que parecía un chiste se convierte hoy en realidad. Donald Trump asumirá el cargo de Presidente de los Estados Unidos en una fiesta que buscará generar asombro y apoyo popular. Para los populistas el circo es una parte muy importante de la política.

En el Foro Económico Mundial, donde me encuentro, no hay apoyo para Trump o su filosofía. Davos es la patria chica de la globalización y de las buenas intenciones para mejorar el mundo. Trump es enemigo jurado de las dos.

¿Qué significará realmente la Presidencia de Trump? Nadie lo sabe en este momento. El nuevo Presidente no tiene un historial político que revele hasta dónde puede o quiere llegar.

La construcción de un muro generará actividad económica y beneficiará a las constructoras, pero no afectará mucho la migración. El número de mexicanos que regresa a nuestro país es en este momento mayor que el de quienes emigran a la Unión Americana. El muro podría incluso aumentar la población mexicana en Estados Unidos al elevar el riesgo de salir sin la certeza de regresar. Lo más ridículo es que será imposible construir ese muro sin mano de obra mexicana.

El Gobierno estadunidense tiene derecho a construir un muro dentro de su territorio, pero México no tiene por qué pagar por él. Aun así, Trump ha insistido en que obligará a México a cubrir el costo. ¿Cuál sería la justificación legal? ¿Que Estados Unidos es un país más fuerte? Difícilmente suena como un argumento que se pueda sostener ante un tribunal. Cualquier acción para forzar a México a cubrir el costo violaría el derecho internacional. No le importará mucho a Trump, pero eliminaría cualquier pretensión de que Estados Unidos respeta las reglas del mundo civilizado.

Repudiar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte quizá sirva para castigar a México por haber osado tener un superávit comercial con Estados Unidos, pero provocará también pérdidas importantes a los estadunidenses. Muchas empresas se verán obligadas a reestructurar sus cadenas de producción y los precios de sus productos subirán, lo cual afectará a los consumidores. Se perderán también miles de empleos en la Unión Americana.

Cobrar un impuesto de 35% a las exportaciones mexicanas violaría también las reglas internacionales. Aun si Trump repudia el TLCAN, a lo que tendría derecho con una notificación de seis meses, Estados Unidos tendría que cobrar a México sus aranceles generales. El impuesto promedio a la importación de Estados Unidos es de 1.6%, pero incluso el del mundo ha bajado a 2.88% (World Bank). Cobrar 35% a México sería ilegal y simplemente haría que productos de otros países reemplazaran a los mexicanos. Cobrar 35% a todos los países, por otra parte, empezaría una guerra comercial y podría hundir al mundo en una gran depresión, como ocurrió con la Ley Smoot-Hawley de 1930.

La táctica de Trump es, por supuesto, la de un bully. Su primera acción es amenazar sin importar lo absurdo de sus exigencias. Después se sienta a negociar y lo que obtenga lo presenta como una gran victoria. La estrategia está documentada en su libro The Art of the Deal y ya a ha usado contra varias empresas.

¿Qué tan dañina será la Presidencia de Trump? No lo sabremos hasta ver qué tantas amenazas se convierten en acciones concretas. Trump ya ha afectado a México por la depreciación del peso y el alza en las tasas de interés, pero el daño podría ser mucho mayor.

Participa

¿A quién culpar por los abusos de los políticos? Al pueblo mismo, dice en Davos el chileno Nicolás Shea, fundador del partido Somos. Mientras la mayoría de la gente se niegue a participar en la política y los partidos, los políticos seguirán haciendo lo que quieran. “¡Participa o cállate!”.
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