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18 Enero 2018 04:07:00
Trump, sano, sanote…
Mide 1.90 metros de altura, pesa 108 kilos, cena dos hamburguesas de McDonalds cada noche, no come frutas ni verduras, toma pura cocacola light y no hace ejercicio. Pese a todo eso, Donald Trump, a sus 71 años, goza de una “excelente salud” tanto física como mental.

Al menos eso dijo el médico de la Casa Blanca, luego de que el Presidente norteamericano se sometió a un examen general de salud para tratar de tapar el sol con un dedo: que no es apto para ocupar ese cargo. Digo, ya sé que los mexicanos no somos los más adecuados para sobre presidentes aptos, pero al menos nuestro Quique tiene un coeficiente intelectual un poquito más grande que la talla de su camisa. ¿O no?

Bueno, el caso es que según el doctor de la Marina, si Trump hiciera ejercicio podría vivir, ¡agárrense!, hasta 200 años. Al escuchar aquello, su esposa, Melania Trump, debe haber querido pegarse un tiro o regresarse corriendo a Eslovenia.

Lo más sorprendente de todo esto es que, de acuerdo con el supuesto examen, que ha de ser más patito que la prueba ENLACE, Trump también pasó con “las más altas calificaciones” la prueba cognitiva. Es decir, el Gobierno norteamericano le tuvo que hacer una prueba científica a Donald Trump para saber si estaba o no pendejo. ¡No hubieran gastado! Basta con leer lo que escribe en Twitter y escuchar lo que dice todos los días para saberlo.

De hecho, dicen que Trump estaba especialmente contento con el apartado referente a su órgano reproductor y fue a presumírselo a Melania:

–Mira, mi vida, el doctor me pusou en mi examen: “Sano, sanote, puro machote”.

–¿Qué? A ver, menso, presta para acá el informe.

–Ahí está, mi amour, mira: dice SSPM. Y esou significa Sano Sanote Puro Machote”.

–Si serás bruto, Donald. SSPM: ¡sólo sirve pa’ miar!

Las noticias que no viste

Gran consternación causó la noticia de que el expresidente Luis Echeverría había sido hospitalizado de urgencia, debido a un severo cuadro gripal. La sorpresa fue porque nadie sabía que el infeliz seguía vivo. Se sospecha que en el infierno nomás no quieren recibirlo.

El video más popular del momento es, para variar, uno de Andrés Manuel López Obrador. Esta vez no sale haciendo cosas de estadista como cortarse el pelo o perseguir palomas, sino que aparece como Andy el boticario recetándole a Enrique Peña Nieto una medicina para la presión: el amlodipino (en serio así se llama). Dicen que el video ha tenido tanto éxito que las Farmacias Similares están pensando seriamente en jubilar al Doctor Simi y contratar a López Obrador, al fin que ya parece botarga.

Y en una nueva demostración de que no es un priista como los demás, José Antonio Meade se reunió en Baja California con Jorge Hank. Sí, el mismo que está acusado de ordenar el asesinato de un periodista, el mismo al que detuvieron en el aeropuerto porque quiso contrabandear pieles de animales y objetos de marfil; es el mismo que fue alcalde de Tijuana en la época en que el crimen organizado gobernó la plaza. Es ese Jorge Hank que tiene un zoológico particular, que ha hecho su fortuna gracias al negocio de apuestas y que bebe todos los días un té de pene de tigres con alacranes (es en serio). Y por si quedaba duda de quién es este sujeto, es el hijo de Carlos Hank González, aquel capo priista que decía que un político pobre es un pobre político. Con esa gente tan fina es con la que se junta José Antonio Meade. Y luego se queja de que nadie le cree.

¡Nos vemos el martes!
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