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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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19 Junio 2017 04:00:00
Tucode: todos contra el dedazo
Una legión de bots cayó encima de Ivonne Ortega, exgobernadora priista de Yucatán. No es la primera vez que sufre represalias. Desde que se decidió a jugar la carta disidente, le llueven críticas. Hay quien no le perdona andar desordenando la casa con eso de expresar en público su deseo de ser candidata tricolor a la Presidencia.

De nuevo este fin de semana le arrojaron cascarones de huevo, y todo porque asistió a un evento de correligionarios que están en desacuerdo con que el PRI repita el método del dedazo presidencial hacia las elecciones del 2018.

El viernes pasado se reunió un grupo variopinto de priistas autodenominado Alianza Generacional. No se trata de una plataforma política que apoye a la señora Ortega, sino de algo que suena más serio: el Tucode, “todos unidos contra el dedazo”.

Al parecer, la enfermedad del divorcio no sólo amenaza a la izquierda o al PAN, también en el partido tricolor merodea este virus. Hay quien cree que sólo el presidente Enrique Peña Nieto tiene derecho a nombrar al futuro candidato del PRI, mientras que otros reclaman que ese mecanismo unipersonal y autoritario debería quedar en el pasado.

Arturo Zamora, líder de la CNOP, no tardó en usar la voz para combatir a los del Tucode: pidió a la militancia priísta que no haga caso de “esos políticos de café que quieren destruir al PRI”. Luego recordó que los éxitos de Coahuila y Edomex demostraron la ventaja de respetar las tradiciones priistas.

De su lado, 89 políticos nada improvisados anunciaron que acudirán a la XXII Asamblea del PRI con la demanda de que la próxima candidatura tricolor se elija a través de una consulta directa a las bases de militantes y simpatizantes.

Entre otros convocantes de esta iniciativa se encuentran José Encarnación Alfaro, político sonorense de larga trayectoria; José Ramón Martel, funcionario y legislador priista desde los años 80, Alberto Aguilar Iñárritu, promotor de la social democracia dentro del PRI, e Ivonne Ortega, exgobernadora yucateca.

Muchas cosas pueden decirse de los disidentes, excepto que se dediquen a hacer política en un café. A diferencia de algunos dirigentes tricolores, todos ellos han competido antes en el terreno electoral y han triunfado.

¿Quién está detrás de esta disidencia? ¿Cuál podría ser la desembocadura de su propuesta?

Excepto Enrique Peña Nieto y quienes pudieran verse beneficiados por la voluntad de su dedo, son muchos los que temen que el método tradicional termine por hundir a su partido. No son tiempos, argumentan, para que el tricolor renuncie a elegir democráticamente al principal abanderado.

Para los del Tucode, los éxitos de Coahuila y el Edomex están sobrevaluados. Ambas elecciones costaron demasiado, política y económicamente. Y todavía está por verse cuál será la última palabra al respecto, emitida por el Tribunal Electoral.

Recientemente Manlio Fabio Beltrones me dijo en entrevista (“No Hay Lugar Común” Azteca 13 - 07/04/17) que al PRI le convenía encontrar un método distinto al dedazo. Cabe prever que Miguel Ángel Osorio Chong comparta un argumento similar. Si se miran las preferencias en las encuestas, al actual secretario de Gobernación le convendría sin duda la consulta a las bases.

En cambio, a otros aspirantes con menos reconocimiento de nombre, y por tanto con menor preferencia popular, les suena óptimo que el gran elector los unja desde Los Pinos. Se entiende que apoyen el dedazo porque les acomoda, más que por ser conveniente para su partido.

Los priistas habrían de recordar lo sucedido en 1988, cuando la incapacidad de esa fuerza política para dar cauce a la disidencia de entonces provocó la emergencia del Frente Democrático Nacional, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo.

ZOOM: Si al Tucode se le intenta aplastar cabe que el tricolor termine experimentando una peligrosa sangría. El tema debe preocupar en el PRI, precisamente porque es una ingenuidad suponer que su origen está en una mesa de café.
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