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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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04 Abril 2015 04:05:32
UAdeC: desigualdad salarial
Luego de escribir la colaboración que apareció el pasado 21 de marzo (“25 alumnos”), en la cual no solo comentaba lo incongruente que resulta el hecho de contar con menos alumnos por aula en las universidades que en las escuelas de educación básica, sino también lo injusto de algunas condiciones laborales y salariales, recibí un correo de un catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Muy amablemente, me solicitaba que no apareciera su nombre, pues, según subrayó, en la UAdeC la represión es uno de los mecanismos de control que se ejercen desde Rectoría y por algunos de los directores de las escuelas y facultades.

Además, señalaba con singular contundencia que no estaba de acuerdo con lo expuesto en el citado artículo en relación con los salarios.

Me decía que si bien es cierto que existen tabuladores con altas categorías en la universidad, solo las alcanzan los allegados a las autoridades y los propios funcionarios universitarios. La mayoría no solo tiene una categoría que implica una baja percepción, sino que además no cuenta con el tiempo completo.

El problema se agrava cuando no hay mecanismos medianamente claros para lograr el ascenso y el incremento.

Pueden los catedráticos de la universidad estudiar maestrías o doctorados y no logran alcanzar las categorías de titular A, B o C. Tampoco el medio tiempo o el tiempo completo. También pueden realizar un buen trabajo con sus alumnos y de poco les sirve.

Para beneficiarse en el esquema universitario hay que estar cerca de Rectoría o del grupo que desde hace más de 10 años controla los destinos de la Universidad.

También me decía (aunque poco tuviera que ver con lo escrito por un servidor), que la democracia universitaria es otra falacia. El voto universal no solo no garantiza una vida democrática, sino que desde hace tiempo se ha pervertido con el uso de métodos electorales que incluyen fiestas y borracheras para que los alumnos voten por determinado candidato. Y ya siendo directivo, el susodicho va viendo cómo apoya a quienes le van a sostener en el puesto (por ejemplo,
inventando actividades para incrementar las calificaciones de los alumnos “amigos”, en las prácticas).

Me exigía que checara bien lo que ocurre en la Universidad. Que la vida laboral y salarial no es tan buena; que hay despidos e injusticias; que unos pocos ganan mucho, pero la mayoría recibe una mala paga. Que para ascender o incrementar horas, los méritos no se basan en exámenes o en un escalafón.

Todo ello me parece interesante y, ante ello, me comprometo a revisar la situación que priva en la UAdeC y escribir algo más sobre el tema.

Y bueno, además subrayo (antes que otros lo hagan) que los problemas en básica existen. Que son graves. Que autoridades, sindicato, trabajadores, que todos tenemos algo de culpa; y todos tenemos que asumir nuestra responsabilidad y los compromisos inherentes a ella. Juntos o separados, hay que arreglar nuestros problemas y los conflictos educativos. Debemos construir el modelo académico y laboral que concilie calidad educativa y justicia para los trabajadores.

Y los universitarios también tienen que asumir culpas y responsabilidades. O seguir pensando que todo está bien.
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