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Luis Carlos Plata
Luis Carlos Plata
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Luis Carlos Plata (Saltillo, 1984) es abogado (UAdeC), maestro (UPF, Barcelona) y candidato a doctor (URV, Tarragona), pero practica el periodismo desde hace 17 años, y su trabajo de investigación le ha merecido premios estatales e internacionales. Ha sido articulista de catorcenarios, revistas y periódicos del norte del país desde 2002, además de fungir como director editorial de medios de comunicación en Veracruz.

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21 Enero 2020 04:09:00
Un asunto de percepción
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El 8 de junio de 2018 a las 21:57 horas Coahuila tocó un punto de inflexión. A 23 días de la jornada electoral fue asesinado Fernando Purón Johnston, candidato del PRI a diputado federal, personaje arraigado en la única ciudad del estado que hasta entonces había sido gobernada 89 años por ese partido.

Es verdad: durante el proceso electoral de 2018 ocurrieron 152 homicidios de políticos en el país, de los cuales 48 eran precandidatos o candidatos a un cargo de elección popular. La mayoría, aspirante a presidente municipal y originaria de Guerrero y Michoacán. Tierra Caliente.

Pero el único caso que concierne a Coahuila experimentó circunstancias especiales: a sangre fría, a una calle de distancia de la Presidencia Municipal que meses atrás encabezó la víctima, en la nariz de su escolta personal, y a solo unos pasos de la PGR, en Piedras Negras. Atentado solo equiparable a la ejecución de Rodolfo Torre Cantú, candidato a gobernador de Tamaulipas, a seis días de los comicios de 2010.

Más allá de lo obvio: el shock, la indignación y el reclamo de justicia, en la sociedad que habita esas mismas tierras se gestó un mensaje de vulnerabilidad. De indefensión; casi barbarie, pues era conocido que Purón había sido amenazado públicamente dos años antes.

Imposible abstraerse de la realidad, continuar con la rutina diaria y hacer como que nada pasó. Porque sí pasó, y fue muy grave. Un asunto de percepción.

“Manos criminales están actuando de forma premeditada y deleznable para decidir, por la vía de la violencia, quiénes deben o no deben estar en la boleta electoral”, alertó el 22 de junio la entonces magistrada presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Janine Otálora.

Ayer, sin embargo, fue detenido en la sierra de Guerrero uno de los presuntos perpetradores del crimen: Érick Arámbula Viveros (quien era buscado por la Fiscalía del Estado, inclusive ofreciendo una recompensa de 10 millones de pesos) y fue trasladado al municipio de Piedras Negras a 591 días del homicidio.

No se trata del autor material, sino cómplice. El tercero sujeto a proceso (otro implicado fue liberado el pasado viernes con brazalete, obligado a permanecer durante seis meses en Jalisco, y uno más había sido sentenciado a ocho años de prisión). Aún falta el perpetrador y el homicida intelectual.

Aunque habría que preguntarse, en este caso, el nivel de impunidad en los restantes 47 delitos arriba reseñados. Aquí se lo digo: total.

El tema es, pues, de respuestas. Y ahí es donde Coahuila se diferencia.

No pasa desapercibido que la detención del presunto homicida se consuma justo el día en que Sonia Villarreal Pérez releva a José Luis Pliego en la Secretaría de Seguridad Pública de Coahuila, pues era ella la alcaldesa de Piedras Negras cuando sucedieron los hechos. Lo anterior sumado a la eventual incorporación de Jorge Luis Morán, exsecretario de Seguridad Pública, a un área de inteligencia financiera.

El nombramiento de Villarreal, a su vez, representa un hecho histórico pues por primera ocasión una mujer encabezará la Secretaría.

Un día después del homicidio de Fernando Purón, el Mandatario coahuilense, quien apenas 10 meses atrás había asumido el Gobierno estatal, emitió un mensaje de repudio, concluyendo el comunicado con una frase: “Es la hora de demostrar que estamos a la altura de un estado como el nuestro”.

Cortita y al pie

En el tema de seguridad hay situaciones que escapan a nuestro entendimiento. Se trata de un monstruo de mil cabezas que vale más no conocer para seguir viviendo en aparente tranquilidad. Solo quien ignora puede ser feliz.

Ahora bien, a raíz de los 26 muertos en Villa Unión, ha ocurrido en Los Cinco Manantiales una serie de actos concatenados entre sí que conviene destacar. El 9 de enero la Policía Estatal abatió a ocho presuntos delincuentes en Guerrero. El 11 de enero detuvo a seis presuntos delincuentes en Zaragoza, quienes previamente habían atentado con armas de fuego en Nava, y cuatro más fueron capturados en Guerrero. El 14 de enero dos presuntos delincuentes más abatidos en Piedras Negras.

La última y nos vamos

Reitero: es un asunto de percepción.

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