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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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30 Diciembre 2016 03:00:00
Un costo político muy caro: gasolinazo
El incremento de la gasolina en el país no solo es un golpe bajo para la economía de las familias, sino a cada uno de los sectores productores quienes se verán afectados en todo el proceso de la cadena de producción, desde los insumos hasta la distribución de la misma.

Aunque hay que decir las cosas como son, en donde su afectación será simplemente un golpe de pecho y de a mentirita porque simplemente su costo de producción será mermado por los consumidores que al final son quienes pagaran los platos rotos de una reforma energética lleno de puros falsas promesas.

Esa reforma energética que fue anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto, como uno de los más innovadores, modernos y transformaciones que necesitaba México, para ser competitivo a nivel internacional.

En todo momento desde la anunciada de la iniciativa de la reforma energética propuesta impulsada principalmente por el Partido Acción Nacional y el Partido Revolución Democrática pero al final aprobada por todos los partidos en el compromiso en el Pacto por México, aseguraron todos que era lo mejor para el país en donde siempre se buscó el nacionalismo a favor de los mexicanos con discursos pronunciados por el Ejecutivo como los siguientes: “Con la reforma que estamos presentando haremos del sector energético uno de los motores más poderosos de la economía nacional”, “el petróleo y los hidrocarburos continuarán como patrimonio exclusivo de la nación”, “los mexicanos seguiremos siendo los únicos dueños de la renta petrolera”, “la pretensión es elevar la producción de crudo de los 2.5 millones de barriles diarios a 3 millones en 2018 y 3.5 millones o más, hacia el año 2025, que sería cifra histórica de producción que México estaría logrando”, y la mejor de todas fue la insistencia del objetivo de la reforma “beneficiar la economía de las familias con gasolina más barata, generar más empleos y fortalecer la soberanía nacional”.

Ahora sí que todos los partidos políticos grandes participaron a favor de ello con el Pacto por México, motivo por el cual ninguno de ellos se puede echar o usar como instrumento de ataque en campañas políticas porque todos tuvieron la culpa de ello, y con el pleno conocimiento de que no era el camino indicado para tener una gasolina competitiva.

Detrás de los discursos políticos siempre hay una doble moral; por un lado, cuando hablan que generará equis cantidad de empleos, nunca dicen que para lograr ello, se tuvieron que perder el doble de trabajos. Siempre que se dice que es para el beneficio del pueblo solamente están pensando en el beneficio de sus propios bolsillos porque los mexicanos desconocen las empresas que se beneficiaron de ello, pero principalmente los compadrazgos y nuevas o viejas amistades que nunca la brincan sin guarache.

La única verdad de las cosas, para que México hubiera podido ser competitivo en sus precios de gasolina a nivel internacional, era lo que más de una persona o iniciativa privada cuestionó al gobierno federal durante décadas era el que México invirtiera en la petroquímica, es decir, que el país lograra su propia autonomía en la producción de gasolina.

Nuestro país nunca será competitivo por sí solo, es decir, sin subsidio de recursos federales en donde se destinan a través de diferentes mecanismos para mantener no solo a pensionados de Pemex, sino sueldos entre otros más por medio de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público.

Sin tan solo se hubiera invertido durante años en hacer nuestro propio hidrocarburo, es decir, nuestra propia gasolina no tendríamos los incrementos de combustible, así como sus consecuencias como van a ser un aumento proporcional al costo de gasolina en la canasta básica, luz, gas, etc.

Muchos políticos y directivos de Pemex consideraron como algo estúpido el invertir en la petroquímica, pero quién es más estúpido en creer que seríamos más competitivo a nivel internacional, sin tan solo con nuestro país vecino del norte tan pronto se igualara el precio de la gasolina, tan fácil que incrementan los aranceles y costo de la fabricación de la gasolina de importación.

Ahora la nueva cortina de humo, o mejor dicho la “caja china”, fueron el incremento del petróleo a nivel mundial cosa que si tuviéramos la cantidad de fábricas de petroquímicas que cubrieran la demanda del país, el costo del petróleo no sería un problema ya que tenemos nuestro propio oro negro.

La otra “caja china”, fueron los quince años de Rubí, descrita como una fiesta agridulce, con un muerto y un lesionado y ahora la postulación del papá de Rubí para la alcaldía del municipio de Villa de Guadalupe.

No existe ninguna justificación válida externa con respecto al incremento del costo de la gasolina, así como los abusos por parte de los dueños de las gasolineras que han escondido el combustible en sus pipas, y “casiquiandolo” a cuenta gotas y cobrando en efectivo a los automovilistas.

Se trata de puro intereses en donde cada partido político salió ganando y una irresponsabilidad por el Ejecutivo en donde a nadie le importó los intereses de los mexicanos sino solo el beneficio de unos pocos porque de que alguien ha salido beneficiado de ello no hay duda alguna solamente es cuestión de buscarle pero ese será un costo político para las elecciones presidenciales principalmente para el PRI, y en consecuencia el PAN, dos partidos que ya tuvieron su oportunidad en Los Pinos dejando mal sabor a los mexicanos: ¿Y ahora quién sigue? (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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