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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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25 Abril 2017 03:00:00
Un debate que no fue debate
Si usted vió el debate seguramente le quedaron muchas dudas, muchos cuestionamientos de los temas que los candidatos no supieron aclarar y tal vez sintió decepción de la forma en que utilizaron el tiempo, si tenía interés en conocer la agenda política de cada uno, porque el tiempo otorgado por su árbitro, el Instituto Electoral de Coahuila, fue dilapidado en gran parte por ataques personales que poco mostraron la orientación ideológica y la calidad política de las diferentes agendas en discusión, además de que la moderadora, que poco sabía de su función, quiso obtener lucimiento personal y trató de brillar más que los participantes, haciendo un triste papel.

Estas actitudes sirvieron para que muchos comentaristas dijeran que el debate no tuvo contenido político, pero nada más lejos de la realidad, porque lo tuvo y fue intenso. Fue un claro ejemplo de intenciones de los diferentes grupos sociales que cada candidato representa, de su preparación estratégica, de los objetivos programáticos de las clases representadas y del conocimiento de la realidad de los equipos que prepararon las propuestas a cada candidato.

En este debate vimos a los actores protagonistas de la escena política desarrollando su mejor guión y en mucho también pudimos apreciar sus limitaciones, porque cuando se les pidió que mostraran su programa de gobierno no bastaba con decir, en el tema de educación, como Guillermo Anaya (del PAN), que iba a hacer una profunda auditoria a la administración del Fondo de Pensiones y a todo lo relacionado con educación.

porque si bien es un acto inicial necesario para todos (en la entrega-recepción sin complicidades), o Mary Telma Guajardo, del PRD, que “El presupuesto estatal es suficiente para garantizar la creación de un sistema educativo de calidad”, porque son ofrecimientos intangibles no avalados por un programa racional que permita a las políticas públicas elevar la calidad de la educación en el Estado. Y en términos del tema de educación, tres propuestas fueron parciales, vagas o francamente desinformadas y cuatro relativamente bien estructuradas.

Las intervenciones de José Ángel Pérez (que no abandonó su papel de porro, en su más clásica definición), de Anaya (a quien se le está yendo la vida en denostaciones) y de Mary Telma, que trató de armar una propuesta sin políticas ni estrategias, recuperando actos moreiristas (de Humberto), no proyectaron la presencia de un equipo fuerte en el tema de la educación como sustento.

Riquelme, por el PRI y Guerrero, independiente, dieron la impresión de que sus equipos sí habían hecho la tarea. Los equipos de Salinas (independiente) y Guadiana, de MORENA, tenían idea de cómo se puede desarrollar la educación, aunque tal vez no fueron planteados por verdaderos especialistas del tema. En fin, que todo el tiempo que invirtieron en atacarse entre ellos (y ella, claro) fue un tiempo lastimosamente perdido. Guerrero debió tener una lista de 6 preguntas, hechas conforme avanzaban las propuestas de los rivales, para contestarlas en la réplica (que para eso era), y así los otros candidatos con él. Pero nada de eso sucedió, porque en realidad no fue debate.

en lo que sí parecían muy informados los candidatos era en los datos negros en contra de los otros, fundamentalmente contra el abanderado de la Coalición por un Coahuila Seguro, Miguel Ángel Riquelme, tratando de capitalizar el voto de castigo que cada vez se fragmenta más, pero sin considerar que los comentarios negativos pueden llegar a dañar más la imagen del candidato que ataca entre sus propios electores que la del atacado.

Los terceros votantes, es decir, los que no son del partido que ataca ni del partido atacado, reciben el mensaje del mismo modo que los votantes atacados, con actitudes de desconfianza hacia quien comete la agresión. Las estrategias de ataque personal solamente trivializan las ofertas políticas. Por eso, en el segundo debate la recomendación será que los candidatos se centren en el debate ideológico y muestren su comprensión de la realidad coahuilense y su capacidad de transformarla, porque no es con los ataques retrospectivos, sino con proyectos de desarrollo que van a ganar el voto razonado, más útil que la simpatía o la vena irónica que tenga cualquiera de los candidatos.
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