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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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05 Diciembre 2016 04:00:00
Un día nos tomaremos en serio a Trump
En México aún no tomamos a Donald Trump con suficiente gravedad. A pesar de todo, todavía no lo consideramos suficientemente peligroso.

Parecemos niños suponiendo que lo peor no pasará. Y sin embargo un tuit suyo es capaz de destruir los ahorros en pesos de millones de mexicanos y una declaración desafortunada puede alejar del suelo mexicano inversiones millonarias en dólares.

No es necesario esperar a enero del año próximo para calcular el daño que va a provocarnos. Desde hoy mismo debemos sacar a este personaje de las páginas internacionales de los diarios para cubrir en la sección de política interior los riesgos que representa.

Trump es lo peor que pudo sucederle a México y sin embargo hay quien quiere esconder la cabeza en un hoyo.

Tres ideas insensatas dominan todavía la discusión. La primera dice que Donald Trump enfrentará límites democráticos a su arbitrariedad, cuando trate de actuar en contra de los mexicanos y su país.

Esta idea sería creíble si el proceso electoral en los Estados Unidos se hubiera probado capaz de tal cosa. Trump venció todos los contrapesos que los republicanos le impusieron y luego derrotó sin miramiento a aquellos de sus adversarios demócratas.

Hemos de aceptarlo: la nación que se presumía como la más democrática del mundo transcurre por una crisis política severa.

Un segundo argumento inocente es el expresado por el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador. Dice este candidato a la Presidencia mexicana que la mejor manera de blindarnos frente a la amenaza que representa Trump es aplicar disciplinadamente el principio de no intervención. Supone que si no nos metemos los mexicanos en política estadounidense lograremos que ese país no intervenga en la política nacional.

Cuando 30 millones de mexicanos viven del otro lado del Río Bravo, y por lo menos 11 millones son indocumentados, es imperativo moral y también político involucrarse en todo aquello que nos afecta más allá de nuestra frontera física.

El tercer argumento infantil es el del Presidente y su gobierno, que todavía siguen soñando con una mágica conversación en lo oscurito para evitarnos todos los males. Una charla estilo toluqueño –con chorizo, crema y buenas tortillas– que permitiría restituir un trato cordial entre buenos amigos distanciados por un malentendido sin trascendencia.

No importa si Trump ya les demostró antes que en ese terreno es más hábil. No escucharon a este señor cuando dijo en Arizona que el amor de los gobernantes mexicanos por su país se contraponía al amor que sentía él por su propia nación.

Deberíamos ya derribar las taras que nos impiden actuar con sagacidad.

Si Trump amenaza a Carrier para que no deje Estados Unidos, México debe hacer explícito que aquí recibiremos la inversión extranjera directa ofreciendo la mejor de las ventajas.
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