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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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21 Junio 2018 04:00:00
Un ejemplo a seguir
¿Somos espectadores esperando a ver qué pasa o actores que asumimos nuestro papel activo y ante el cambio de escenario buscamos adaptarnos al nuevo entorno que se tiene? El cambio es una necesidad.

La guerra comercial es una realidad y podemos estar en una trinchera agazapados oyendo cómo pasan los disparos de un bando y otro, porque ni siquiera seríamos capaces de asomarnos para ver cómo va el desencuentro por el riesgo de que uno de los proyectiles nos derribe. El desencuentro comercial entre Estados Unidos y México nos ha dado golpes a los consumidores de ambas naciones, pero lo importante es cómo los hemos enfrentado y qué hemos hecho para no naufragar en medio de los ataques y las limitaciones comerciales.

Hoy tenemos un dólar caro y una economía no favorable, lo cual ya no es una novedad en México, pero un comerciante de Laredo, Texas, ante la celebración del Día del Padre y las bajas ventas en su ciudad, no se quedó con los brazos cruzados esperando a ver qué pasaba. Por el contrario, ubicó su principal mercado, el regiomontano, y decidió invertir en una entrevista televisada en un canal de Monterrey, en la cual promovió su tienda y los productos que tenía en ella para el Día del Padre.

Además, invitó a ir a comprar los regalos a Laredo y les comunicó que en el puente había personal de su tienda que les obsequiaría un bono de descuento. El negociante no se quedó escondido en el establecimiento de su país, al contrario, salió, invirtió y arriesgó; peor era quedarse sin hacer nada.

Viajó desde Laredo a Monterrey, compró tiempo en una televisora, destinó un trabajador para estar en el puente y lo armó con los bonos de descuento para que fueran a su tienda. ¿Qué hizo? Salió de su zona de confort, no se limitó a esperar a ver qué pasaba, desarrolló una estrategia y la aplicó. Esto es un ejemplo a seguir, porque otros comerciantes están como televidentes viendo cómo se desarrolla la guerra y observando caer muertos y sin hacer nada, no escudriñando más allá de lo inmediato, y ni siquiera considerando que en cualquier momento serán algunos de los caídos.

Hoy, disputar el territorio o el mercado no es algo que pase sólo entre naciones. Basta voltear a ver a las calles de esta ciudad y ver cuántos puestos venden gorditas en la mañana y cuántos establecimientos de tacos venden por la noche. Cada nuevo negocio que se suma al mercado es un oponente, un competidor que va por una parte del mercado en el que muy probablemente usted ya estaba y que ahora le resta a sus ingresos porque sus ventas bajaron desde que la competencia apareció a dos o tres cuadras de donde está usted.

La pregunta es: ¿qué está haciendo para enfrentar la competencia? ¿cómo se desmarca de su oponente? ¿qué estrategia comercial aplicó para diferenciarse de su rival? ¿qué cambios hizo en su negocio, en su personal, en usted mismo, en su producto? ¿Cuál es la actitud que tiene a partir del nuevo entorno que se vive? ¿de derrota, de búsqueda de cambio, de implementar nuevas cosas, de proponer, de innovar, de ser disyuntivo, de buscar nuevos mercados, nuevas formas de vender o de proponer un servicio adicional que dé valor agregado a su producto?

¿Es usted sensible a los cambios, al entorno? Si usted es el negocio porque todas o casi todas las actividades están en su responsabilidad, sería bueno preguntarse: ¿soy una persona adaptable y flexible? De la respuesta que usted se dé puede desprenderse el éxito en una gran cantidad de situaciones de su trabajo y negocio, o de su fracaso.
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