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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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10 Enero 2017 04:00:00
Un nuevo acuerdo
En el momento más difícil de su gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto ha recurrido a un nuevo pacto como los que usaron en su momento Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari. Es difícil, sin embargo, que el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y Protección de la Economía Familiar logre una aceptación del aumento de las gasolinas.

El malhumor social se ha transformado en enojo generalizado. Un sondeo del Reforma señalaba ayer que el 99% de la población rechaza el aumento de los energéticos. El presidente Peña Nieto ha generado un inusual acuerdo entre los mexicanos, un acuerdo contra sus políticas.

La presentación del acuerdo ayer, en una reunión en la que participaron 12 representantes de los sectores empresarial, campesino y obrero, fue una de esas ceremonias típicas en que los representantes de las cúpulas buscan ofrecer un frente de unidad. En el sistema corporativista se confunde el respaldo de los líderes con el apoyo de la población.

Quizá la parte más importante del nuevo acuerdo, no expresada pero implícita, es que no habrá marcha atrás en el gasolinazo. El Presidente no ha querido retractarse de la medida más controvertida de su administración.

Y quizá hay buenas razones técnicas para no hacerlo. Si no se mantiene el alza de la gasolina, sería indispensable hacer recortes monumentales en el gasto público.

Los mismos grupos que hoy se quejan del gasolinazo serían los primeros en protestar por un recorte de 200 mil millones de pesos.

En la reunión de ayer se presentaron medidas para hacer más aceptable el gasolinazo. Un punto del acuerdo que inquieta es que parece proponer controles de precios encubiertos. El acuerdo señala que el sector empresarial se compromete “a coadyuvar en que no se incurra en un incremento indiscriminado de precios de bienes y servicios, evitando repercusiones injustificadas o fenómenos de especulación, particularmente en el caso de los productos que forman parte de la canasta básica”.

Si este esfuerzo se realiza con controles de precios, el retroceso sería importante. El acuerdo señala que se reforzarán “las acciones en favor de la libre competencia”, pero la duda queda. Es imposible que un aumento de los combustibles de esta magnitud no tenga consecuencias en los precios.

En la cumbre cupular de ayer se anunciaron también medidas como el fortalecimiento de las políticas de crédito y subsidio y programas de transporte público que incluyen la conversión de unidades a gas. Se ofrecieron ampliaciones a programas de seguridad social, como las guarderías del IMSS, y se prometió una mayor inclusión laboral “para migrar de los programas sociales a la economía formal”.

Ante la ira de los ciudadanos que ven abusos de los políticos, el Gobierno anunció recortes de 10% en los sueldos de los altos funcionarios. Pero el aumento a la gasolina representa 200 mil millones de pesos al año, mientras que los sueldos y prestaciones de todos los funcionarios públicos, desde directores de área hasta el Presidente de la República, asciende a sólo 5 mil millones.

Un recorte de 10% en sus sueldos sería un ahorro de 500 millones, apenas 0.01% de los 4.8 billones de gasto gubernamental al año.

El gasolinazo ha encendido una mecha difícil de apagar. Es significativo que la Coparmex se haya negado a firmar el acuerdo. El acuerdo es un intento por convencer de las virtudes de la medida, pero no veo que pueda calmar la ira de los mexicanos.

Aranceles

No nos hagamos tontos. Sergio Marchionne, presidente de Fiat Chrysler, es realista cuando reconoce que, si los aranceles que Trump imponga a la industria automotriz son suficientemente altos, “es posible. que no sea económico producir en México”.
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