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Ricardo Espinosa
Ricardo Espinosa
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Incia con el “Banderazo de Salida”, continúa una “Curva Peligrosa”, le sigue la “Recta Final” y al término la “Meta”.

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16 Octubre 2013 04:00:36
¿Un nuevo calendario? ¡Para nada!
En la época de la Revolución Francesa, allá por los últimos años del siglo XVIII (18) hubo un duro enfrentamiento con la Iglesia católica, tanto que se llegó a promulgar una ley donde se decretaba que la gente del clero pasaba a ser empleados del estado.

Era tal el estado de cosas, que los revolucionarios quisieron borrar todo lo que oliera a Cristianismo y entonces decidieron tirar a la basura el viejo calendario gregoriano y hacer uno nuevo.

Dijeron: “nosotros ya no queremos tener semana de siete días, ahora serán décadas de 10 días” y a éstos -los días- para no quebrarse mucho la cabeza les pusieron simplemente “primidi”, “duodi”, “tridi”, “quartidi”, “quintidi”, “sextidi”, “septidi”, “octidi”, “nonidi” y “décadi”, o sea, que como que se les quiso quemar el cerebro con tanta creatividad.

“El año sí lo vamos a dejar en doce meses” dijeron, “pero le vamos a hacer algunos cambiecitos en cuanto a la identificación de cada mes”

Luego hicieron un recuento y una sencilla multiplicación: Tenían doce meses y cada mes tenía tres décadas y cada década tenía diez días, entonces multiplicaron 12 por 3 y por 10 y el resultado según Pitágoras era y sigue siendo de 360, así que les faltaban 5 días para completar el año y seis para el bisiesto, pero dijeron “no hay problema: Vamos a agregarle al año cinco días de fiesta y uno más para el bisiesto y se los dedicamos –los días de fiesta- a la Virtud, al Talento, al Trabajo, a la Opinión, a las Recompensas, y cada cuatro años, el día adicional, lo dedicamos a festejar a la Revolución”.

Como ya habían agarrado correntía en su labor de hacer pedazos el calendario tradicional, decretaron que a partir de entonces el primer día del año sería el 22 de septiembre, que es el día del equinoccio de otoño y además coincidía con el inicio de su revolución. Equinoccio es la fecha en que la noche dura lo mismo que el día.

A los años los numeraron de acuerdo con el sistema romano, o sea que serían el año I, el II, el III y así sucesivamente. A los meses se les pusieron nombres de acuerdo con los ciclos de la naturaleza. Eran Germinal, Floreal y Pradeal en primavera, Mesidor, Thermidor y Fructidor en verano, Vendimiario, Brumario y Frimario en otoño y Nivoso, Pluvioso y Ventoso en invierno.

El calendario nunca prendió en el pueblo francés, que estaba demasiado acostumbrado a su calendario religioso, además de que no les pareció que desaparecieran sus fiestas religiosas, y menos que su descanso semanal fuera una vez cada diez días en vez de cada siete. Finalmente llegó Napoleón Bonaparte, en 1806, transó con la Iglesia Católica y decidió abolir para siempre el extravagante calendario.

Consultorio Verbal

PREGUNTA DEL PÚBLICO: Gloria Morales Torres nos hace una pregunta que nos han hecho anteriormente muchas veces ¿qué es lo correcto, decir “un vaso de agua” o “un vaso con agua”?

RESPUESTA. Algunas personas argumentan que no debe decirse un vaso de agua porque el vaso es de vidrio, pero eso no es así. Hay figuras retóricas que nos permiten decir el continente por el contenido y la preposición DE puede aplicarse en muy diversas formas. Concretamente es correcto decirlo de las dos maneras.

AHORA PREGUNTO: Mi Tío Paco es un diletante. ¿Què significa ser un diletante?
a.- Que tiene mucha facilidad de palabra
b.- Que es muy aficionado al arte
c.- Que cumple sus compromisos con puntualidad
d.- Que le gusta razonarlo todo

LIBROS.- Todos los libros de Ricardo Espinosa, incluyendo “En un Lugar de la Cancha” ,“Fíjese en Buenas Palabras” y “Demasiado Fuerte, novela basada en la vida de Brenda Bezares” que son los más recientes, usted los puede conseguir a precios muy accesibles. Solicite información a .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) o al tel (0181) 8148 8141 de Monterrey, N.L.

RESPUESTA b.- El diletante es alguien que tiene gran afición por alguna de las artes, especialmente por la música.

Reflexión para terminar: La esclavitud más denigrante es ser esclavo de sí mismo ¿cómo dijo? Hasta mañana.
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