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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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07 Julio 2018 04:08:00
Un paseo por Coahuila
A vuela pluma voy a enderezar, en unas cuantas líneas, el balance de las elecciones en Coahuila. Fríamente y sin pasiones, voy a contracorriente de lo que la mayoría de los amanuenses han declarado al cantar una victoria pírrica para el PRI en nuestro estado.

Semanas antes de la elección, los escribanos del sistema difundían encuestas, digamos “encuestas singulares”, en las cuales, muy alegres, presumían que el candidato del PRI a la Presidencia, José Antonio Meade, había rebasado a Ricardo Anaya y le andaba pisando los talones a Andrés Manuel López Obrador. La elección los puso en su lugar. Arrollador fue el triunfo de “El Peje”.

En Coahuila, las encuestas alegres daban una victoria contundente de priistas al Senado y para las diputaciones federales. Palo y en la mera nuca. Verónica Martínez, la consentida del régimen, entra por la puerta de servicio al Senado.

Perdió, aun así, alguna gracia ha de tener para que su mecenas la haya colocado por encima de Jericó Abramo. Aunque Jericó, después de esta derrota, puede muy bien en la próxima elección estar en una boleta, tiene luz propia, a diferencia de su excompañera de fórmula…

El ingeniero Armando Guadiana Tijerina derrotó a sus contrincantes en estas elecciones, con 402 mil 990 mil votos, él será el senador de mayoría por Coahuila. Enhorabuena.

Las diputaciones federales se dividen por distritos y estos fueron los resultados: Distrito I, ganó el udecista Lenin Pérez; Distrito V, Luis Fernando Salazar, coalición PAN, PRD y Movimiento Ciudadano; Distrito II, Francisco Borrego Adame; Distrito III, Melba Farías Zambrano; Distrito VI, José Ángel Pérez, coalición Morena, Partido Encuentro Social y Partido del Trabajo; Distrito IV, Martha Garay Cadena y Distrito VII Fernando de la Fuentes, coalición PRI Verde y Nueva Alianza.

La oposición al PRI conservó el municipio de Torreón, tierra del gobernador Miguel Riquelme Solís; le era imprescindible recuperar esa ciudad que gobierna el panista Jorge Zermeño Infante, a pesar de las campañas negras y la guerra sucia que enderezaron en su contra, no hicieron mella, la mayoría de los ciudadanos de Torreón lo ratificó de forma abrumadora.

En Monclova, una consentida del régimen como cariñosamente llaman a Lulú Kamar, fue repudiada en las urnas, pertenece a una familia que por décadas se ha beneficiado del Gobierno de Coahuila con millonarios contratos de obra pública, también poseen un periódico y estación de radio; hace unos años, Salvador Kamar fue acusado de despojar, a mitad de la noche, a ejidatarios de Cuatro Ciénegas con la ayuda de la Policía Estatal.

La familia Kamar los desalojó de sus viviendas y estas fueran quemadas con pertenencias dentro.

A pesar de que la noticia fue un escándalo nacional, no se hizo justicia pero, no obstante, en la mente de los habitantes de la Región Centro no olvidaron estos hechos y el domingo le dieron a doña Lulú Kamar una fuerte dosis de rechazo popular.

En la Región Carbonífera, a excepción de Múzquiz, que la ganó el PRI, San Juan de Sabinas, Sabinas y Juárez quedaron en manos de la oposición.

Caso extraordinario es en el municipio de Piedras Negras, un Claudio Bres Garza echado para adelante arrolló a otro invento de los Moreira; Sonia Villarreal, “flor de un rato”. A partir del 1 de enero del próximo año, ella dejará de vivir del erario. A no ser que el destino tenga preparado para todos los perdedores un espacio tipo “purgatorio” en el presupuesto estatal.

En la capital de Coahuila, al candidato del PRI, Manolo Jiménez, quien presume traer luz propia, le funcionó su estrategia de campaña: no promocionó a su candidato a la Presidencia ni a Jericó Abramo. “Manolo va encarrilado a la gubernatura de Coahuila” cantan las sirenas. Miembros de su equipo ya se sienten despachando en el Palacio Rosa dentro de 6 años. Ansias de novillero.

Saltillo no es La Laguna; con Matamoros, San Pedro, Francisco I, Madero y Torreón, municipios donde la oposición sentó sus reales.

Saltillo no es la Región Centro-Desierto con Monclova y Cuatro Ciénegas, en poder del PAN.

Saltillo no es la Región Carbonífera con Sabinas, San Juan de Sabinas y Juárez en manos de la oposición.

Saltillo no es la Región de los Cinco Manantiales con Allende, en poder del PAN.

Saltillo no es la Región Norte del estado con Acuña en manos de la UDC y Piedras Negras con Bres Garza de Morena.

No hay que hacer proyecciones alegres tan temprano, faltan las elecciones intermedias para renovar el Poder Legislativo, legislatura que habrá de cerrar el sexenio del gobernador Miguel Riquelme.

La elección del pasado domingo cambió totalmente la forma en que se hará política electoral en México, de entrada: ya no habrá recursos públicos para ser utilizados con fines electorales, ni “El Peje” ni los ciudadanos nos vamos a apendejar como lo hicieron Fox y Calderón. De ese tamaño es la tormenta que se avecina.
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