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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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22 Diciembre 2016 03:00:00
Un paseo por la Morelos
El fin de semana pasada tuve la oportunidad de visitar el municipio de Torreón, no solo por cuestión de trabajo sino para saludar a familiares y amistades. En esta ocasión fui acompañado de mi familia y para no torturarlos en el camino decidí pagar la “autopista”, para que el viaje fuera más placentero.

Mi sorpresa fue que no hubo diferencia alguna, ya que tanto la carretera libre como la autopista ambas están para llorar, es decir, la carpeta asfáltica está demasiado maltratada y llena de baches como si se tratase de alguna carretera abandonada.

Ambas sin ninguna vigilancia o al menos al medio día que es una hora a la que prefiero manejar sin ninguna patrulla a la vista, sino solamente fue a lo largo a la altura del kilómetro 40 iniciando desde Saltillo hacia Torreón un policía Federal de Caminos me rebasó dejándome suspirar ligeramente cierto confort de tranquilidad, pero no duró mucho ya que se paró a unos cuantos kilómetros solamente a custodiar una obra de construcción o reparación que se estaba realizando sobre la misma autopista.

Gracias a Dios que nada salió mal, no hubo ningún incidente de seguridad que lamentar como tampoco hubo vehículos varados en la orilla porque los que alguna vez conocí como Ángeles Verdes no se vieron por ahí ni ida a Torreón como de regreso.

Tenía muchos años de ir a Torreón solamente en plan de trabajo, sin embargo, viajes de placer al menos unos tres o cuatro años aproximadamente. Evidentemente muy desconectado de los lugares a visitar o los antros de moda y sobre todo a mi edad, aunque no me considero viejo, pero tampoco un jovencito me gusta divertirme sanamente en la vida nocturna.

La propuesta de mis amistades de universidad fue ir a la noche al Paseo Morelos de Torreón de noche al que evidentemente había escuchado y pasado por ahí de día por cuestiones de trabajo, pero sin poner mucha atención ya que siempre me tocó cuando estaba en remodelación el proyecto.

Un poco escéptico por el concepto que se ha manejado últimamente en los paseos de las diferentes cabeceras municipales, en donde solamente acondicionan una avenida principal para solo caminar y observar que predominan la venta de comida chatarra o callejera; acepté gustosamente la invitación porque al fin y al cabo mi plan era convivir con mis amistades.

Cuál fue mi sorpresa una vez llegando al Paseo Morelos de noche aquella avenida al que yo recordé, realmente cobró vida con todas aquellas luces de colores, música, bullicio y risas de la gente caminando divirtiéndose sanamente.

Me sorprendió mucho conforme caminaba sobre el Paseo Morelos, la cantidad de vigilancia en donde me recordó a Cuba en donde la zona turística siempre había un policía en la esquina de cada cuadra, solamente que a diferencia del Paseo Morelos en Torreón me tocó ver cinco policías en cada esquina más aparte los que caminaban sobre el Paseo Morelos que siempre iban en pares.

Fachadas de casas viejas totalmente remodelas y adaptadas para funcionar tanto como restaurant bar con sus áreas de fumadores y no fumadores, pero sobretodo el ruido de la música lo suficiente fuerte para entrar a categoría de antro, pero sin ser molesto en donde sí se podía platicar y convivir con las amistades.

No había ningún local en donde predominara más jóvenes que edad madura sino se mezclaba desde edades de 18 años y cuarentones viéndose homogénea los géneros, edades y diversión.

Durante la noche se acercó una señorita quien nos preguntó si todo estaba bien, cómo era el trato, algo que no nos hubiera gustado observar durante el Paseo Morelos, a quien después le pregunté si ella era la gerente y me dijo que no, que era la coordinadora de operación del Paseo Morelos, Michelle Taboada Barragán, quien le gustaba hacer cada noche sus rondines cuidando el proyecto cultural, turístico y comercial.

Fueron unos instantes que estuvo con nosotros la coordinadora de operación Paseo Morelos, Michelle Taboada Barragán, ya que tuvo que continuar con su recorrido y cuidar que ningún vendedor ambulante estuviera vendiendo comida de dudosa procedencia ya que se le observó solicitando apoyo a la policía para quitar a una persona quien pretendía vender burritos que tenía en una canastilla.

Definitivamente fue una noche digno de presumir como un paseo turístico y comida sana pero también de gourmet ya que pedí unos camellos que mis respetos, así como unos “hot dog´s” que no se trataba de la simple salchicha sino como aquellos que hacen en las comidas callejeras de gourmet.

Puntualmente para las dos de la madrugada ya no había ningún negocio abierto y se dobló el patrullaje con las unidades Fuerza Coahuila, reportándose cero incidentes o los típicos pleitos que se hacen con el calor de las bebidas embriagantes siendo del Paseo Morelos de noche, el resurgimiento de la vida nocturna del que se gozaba hace muchos años atrás en Torreón. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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