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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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25 Marzo 2017 04:00:00
Un paseo por mi ciudad
Cuando alguien mencionaba la frase “Recordar es vivir”, una persona muy querida le agregaba: “En el pasado”. Algo muy cierto si tomamos en consideración que los recuerdos pertenecen a sucesos que se vivieron, en un ayer a veces lejano.

Me declaro una enamorada de mi país; ya lo he mencionado en alguna ocasión. Tenemos tanto que ofrecer al mundo. Tanta historia que compartir; cada ciudad tiene sus propias bellezas, cada rinconcito de nuestra patria tiene algo hermoso que hay que descubrir, conocer y disfrutar.

Simplemente recordar; revivir sucesos de años idos que no volverán, pero tampoco morirán del todo.

Hoy voy a compartir con ustedes un breve paseo realizado recientemente por el centro de mi ciudad. Actualmente, por las prisas, por la comodidad de transportarnos en carro, por el clima o por lo que se quiera, no nos detenemos a observar lo que tenemos en el lugar donde vivimos. Por eso tomamos la decisión un grupo de compañeras amigas del Taller de Historia para Damas de caminar por esas calles que un día recorrimos. Iniciativa de dos de nuestras queridas compañeras, Mary y Laurita, la que fue muy bien recibida.

Comenzamos el recorrido por la calle Zaragoza y la frase ¿se acuerdan? Se escuchaba al referirnos a los lugares por donde pasábamos, haciendo una breve escala en alguno de ellos. Todas nos convertimos en guías de nosotras mismas, enriqueciendo la explicación.

Añoramos ver la hermosa plaza principal de antaño con su precioso kiosko al centro, como tantas ciudades de nuestro México conservan. Actualmente es una moderna plaza con el Museo del Niño “Chapulín”, donde los domingos se leen cuentos infantiles. Enfrente, se encuentra nuestra bella parroquia de Guadalupe, hoy santuario; la antigua presidencia, actualmente Museo de la Frontera; la Librería Educal Manuel Acuña. La óptica Aguirre de nuestro inolvidable Dr. Raymundo Aguirre y su esposa doña Alicia. A unos pasos está el Paseo del Río y el puente internacional número 1 que une a Piedras Negras con la vecina ciudad de Eagle Pass, Texas.

“Aquí estaba la Singer”, el negocio donde se reparaban máquinas de coser y vendían estambre. “Ese es el edificio Andalón”. Más allá estaba el “Cinelandia”, a donde íbamos en domingo a disfrutar de alguna película (después de haber ido a misa) hoy convertido en un flamante auditorio que lleva el nombre del maestro don José Vasconcelos, lugar donde cada miércoles acudimos a escuchar a nuestros historiadores y conferencistas.

Seguimos caminando, pasamos por un edificio que un día fue zapatería, negocio de la familia Valdés. “Aquí nos compraban los zapatos para la escuela”; se escuchó a alguien decir; recordamos sus pisos de madera, siempre limpios y la atención esmerada de sus propietarios y personal.

Enseguida se encuentra el mercado Zaragoza, hoy en remodelación con un proyecto magnífico de la presente administración municipal. Observamos el restaurant “El Gitano”, famoso en su tiempo, el cual sigue teniendo clientela. Hicimos una breve escala para recordar “sabores” en el negocio de jugos y licuados de don Pancho. Haciendo línea esperábamos nuestro turno. En la actualidad es atendido por uno de sus nietos, un joven muy amable. Por supuesto, nos tomamos la foto del recuerdo. Ese pequeño negocio tiene ya 65 años de haberse establecido.

Saboreando nuestra bebida, continuamos el recorrido. A nuestro paso observamos edificios antiguos que albergaron en su tiempo, un banco, algún negocio. Con cierta tristeza nos detuvimos a ver un terreno. Nos imaginamos el Teatro Acuña que no conocimos pero debió ser un lugar muy bello, elegante y distinguido en una época. Nada queda de él, sólo el recuerdo.

Al pasar frente al Instituto Andrés Osuna, la nostalgia nos invadió a algunas de nosotras. Esa escuela fue en su momento la mejor en nuestra ciudad. Ahí se impartía secundaria y carrera comercial. Era dirigida por la profesora María Ortega de Figueroa. Esa institución cerró sus puertas debido a problemas laborales. Un grupo se fue a huelga y destruyó un gran recurso para los padres que deseaban que sus hijos recibieran educación con calidad. ¡Qué lástima!

Edificios de la época porfiriana se yerguen altivos; así tenemos, imponentes a la vista sin pedir nada a la modernidad, el de la Aduana Fronteriza; Hacienda, Correos, Telégrafos. A unos pasos se encuentra el puente 2 para ir a la vecina ciudad.

Regresamos por la calle Morelos. Recordamos a las familias que ahí vivieron. La casona que fue de don Santiago V. González, filántropo coahuilense que entre los muchos beneficios que dio a nuestra ciudad, está el haber donado la Casa de la Cultura. ¡Cuántos recuerdos! No hay duda que el centro de cada ciudad guarda mucha historia, ya sea por sus edificios, por sus personajes, negocios o por hechos pasados.

Finalizamos nuestro recorrido en la Casa de las Artes, para deleitarnos con una interesante exposición de fotografías del joven artista nigropetense Jorge Velazco. Un trabajo que vale la pena ir a ver.

Nuestro paseo fue realmente enriquecedor. Apreciando lo que tenemos, lo que se conserva y que está en restauración. Un Centro Histórico es necesario preservar porque es el nacimiento, es la vida misma de cualquier ciudad. Es cultura y, por supuesto, es historia.

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