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Francisco Liñán D.
Francisco Liñán D.
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Periodista. Editor en Jefe de Periódico Zócalo Piedras Negras. Dudas y Comentarios a [email protected]

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03 Febrero 2015 05:00:09
Una buena dosis de estado de Derecho
Pocos se acordaron de los pobres, de los de menos oportunidades, de los del barrio San Judas, El Pocito, la Colosio o la Mundo Nuevo, se obsesionaron con que todo iba bien con un panismo gobernando a nivel federal sin rumbo, sólo gastando los cientos de miles de millones de dólares de la venta del petróleo a 100 dólares el barril por 12 años, pero se olvidaron de los jodidos, de los pobres, de los que menos oportunidades tienen de acceder a la educación y al mejor mecanismo que trabaja para provocar el reparto más equitativo de la riqueza.

Ahora esos niños ya jóvenes, o buena parte de ellos que estuvieron en el olvido se convirtieron en carne de cañón, mano de obra barata, sin requisitos, para contratarse en la industria “maquiladora” de mayor crecimiento como fue la delincuencia organizada. Creció tanto la industria que copó a las corporaciones policíacas, desde el más sencillo de la municipal preventiva, hasta procuradores y mandos policíacos, lo mismo ex militares que ex marinos o federales con licencia.

Cuando se dieron cuenta del monstruo que habían creado por descuido, por olvidarse de los jodidos, por pensar que el país de corcho flotaría como lo hizo por décadas, se sorprendieron y ahora sí se pretende que todo se justifique como “es malandro”, “es narco”, “andaba en malos pasos”, por eso los mataron, desaparecieron o ya no se supo más de ellos.

Pero el problema es que para atender ese fenómeno del crecimiento de la industria delictiva, se requirió de mano dura, que justificada o no, vino a poner freno a la fuerza con que los delincuentes tomaron el control de casi todo, de corporaciones, giros de negocios negros, actividades como el tráfico de indocumentados, la venta de licores importados y hasta de municipios cuyas policías no quisieron primero y no pudieron después imponerse como autoridades.

Hoy parece que hay permiso para todo en algunas corporaciones. Elementos policiacos que pensando que ellos son la mano salvadora, piensan que pueden hacer todo y de todo, con permiso no escrito de los mandos superiores. Pensando que podrán evadir la aplicación de las leyes que ellos se presume vigilan para que se respeten.

Ni los sueldos más elevados, duplicados en Piedras Negras para este año, ni las pruebas de confianza han sido suficientes para que los policías razonen sobre el alcance de sus atribuciones, que respeten el reglamento y que una multa de tránsito, así sea una simple violación por no respetar un alto en un crucero se convierta en una multa y no en una mordida.

Que un accidente en donde un texano, conductor en estado de ebriedad, destroce dos postes de CFE se convierta en un sujeto que pise las celdas, pague sus multas y daños y que no se burle de las autoridades porque les ofrece mil dólares al policía municipal para que consigne el asunto como “aliento alcohólico” o “ primer grado de ebriedad” y daños menores al patrimonio municipal para que el sujeto salga en libertad, burlándose de las leyes y confirmado lo corrupto que somos desde nuestra raíz para “arreglar” un asunto de ese tipo.

Hoy se requiere ante todo, que cada uno de nosotros, ciudadanos, autoridades y elementos policiacos, recibamos una buena dosis de estado de derecho. Una dosis que nos muestre los alcances de la responsabilidad de cada uno y que no porque un pensamiento sencillo nos pueda dar la razón en cuanto a calificar una acción como un delito, nos haga pensar que podemos disponer de la vida de esa persona y mucho menos justificar un homicidio pensando que hay detrás de la acción una lucha contra la industria de la delincuencia.
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