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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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02 Marzo 2017 03:00:00
Una cuesta pronunciada
¿Qué está pasando? Sabemos que en estas fechas la cuesta de enero es dura y las ventas se caen, pero ¿por qué nos está pegando tan duro esta vez? Esta es una cuesta como nunca se vio. Todos los negocios se las están viendo muy difícil, no hay ventas, los clientes no van ni a ver lo que hay, no se ve para cuándo pueda terminar esto, y el invierno… no llegó.

Las bajas ventas afectan a todos. En el mercado de abastos se les bajaron mucho. Me comenaron que esto está muy triste, se les está quedando mucha mercancía y no saben qué hacer con ella; en muchos casos es perecedera y no la pueden tener almacenada. Hay camiones de proveedores que regresan con 40, 50 o hasta 60% de la mercancía porque no se les vendió.

Los supermercados no tienen nada de gente, no se ve nadie en los pasillos y los estantes están llenos de productos y alimentos.

Lo mismo sucede en los clubes de precios, en los que hay cantidades enormes de ropa de invierno: no se vendió nada… el invierno no llegó. También lucen abarrotados de mercancías de todo tipo que no pudieron vender. Los costos de mantenimiento de estos clubes y de los supermercados son muy altos y necesitan buenas ventas.

Para los productores de alimentos, que con toda la ilusión trabajan por las mañanas para ofrecer un buen producto, es muy triste llegar por la noche y ver que no se vendió.

¿A qué se debe? Algunos dicen que es el dólar, la incertidumbre por el Gobierno de Estados Unidos, el temor a quedarse sin empleo, pero ¿dónde están los clientes?

Le preguntamos a varias personas sobre esta situación tan complicada y sus respuestas fueron variadas, pero todas en el mismo sentido.

La mayoría coincidió en que los precios son cada vez más altos, con el presupuesto que tienen para hacer despensa, compran cada vez menos y se ven en la necesidad de comprar marcas más económicas o dejar de comprar algunos productos que consumían por gusto.

Algunas personas dijeron que preferían comprar en cantidades grandes para que les rinda más y así no gastar en transporte para ir a hacer la despensa cada semana. Otros decían que preferían comprar en la tiendita de la colonia para no ir tan lejos, pues los ahorros que podrían tener se les irían en el puro transporte.

Algunos productos tuvieron aumentos fuertes, como un pan que subió 11 pesos, de 60 a 71 pesos, por ello dejaron de comprarlo quienes vieron su presupuesto limitado.

La mayoría de la gente coincide en que ya no alcanza para comprar como antes, se perdió el poder adquisitivo y hay que apretarse, una vez más, el cinturón; ahora compran solamente lo más necesario.

Sin embargo, hubo gente precavida que ahorró desde el año pasado y usó su aguinaldo para pagar los impuestos de principios de año y no se endeudó con las festividades decembrinas, pero son muy pocos los que pensaron así para no sufrir la cuesta.

¿Cuándo terminará esto? Tenemos la esperanza de que las ventas se recuperen para Semana Santa. Anteriormente terminaba el 14 de febrero, pero ahora vamos a marzo y aún no termina. Esta sin duda es una cuesta como nunca se ha visto y sólo esperamos que pase pronto y los negocios se recuperen.
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