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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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13 Abril 2017 04:00:00
Una red de agujeros
México-Tenochtitlan, 13 de agosto de 1521-13 de agosto del 2017. Fue un día como hoy: nuestra raíz conquistadora venció a nuestra raíz indígena luego de rigurosos combates entre las armas del mexica y las de españoles y aliados de Chalco, Zempoala, Tlaxcala. Prisionero de Cortés y por orden suya, un Moctezuma vencido salió al balcón del palacio e intentó pacificar a los exaltados. Ahí se eleva la voz de un joven guerrero de nombre Cuauhtémoc:

¿Qué dice este bellaco de Moctezuma, mujer de los españoles, que tal se puede llamar, pues con ánimo de mujer se entregó a ellos de puro miedo, y nos ha puesto a todos en este trabajo? ¡No lo queremos obedecer, pues ya no es nuestro rey, y como a hombre vil le hemos de dar castigo y pago!

Y en diciéndolo alzó el brazo enarcado hacia Moctezuma, que exhortaba a los mexicanos a someterse al invasor. Le disparó muchas flechas.

Pero Cuauhtémoc también caería prisionero del invasor, que lo torturó para que revelara el paradero del hipotético tesoro de Anáhuac. Ya en tierras del sur iba a darle muerte en la forma en que afirman cronistas y códices:

“Cuando el sol se iba a poner, ellos se clavaron al señor como perros al cuello” y lo martirizaron con fuego en la cabeza, le echaron perros bravos, lo colgaron desnudo de cabeza durante trece días y terminaron ahorcándolo para, finalmente, decapitarlo. Pesaroso, se lamentaba Bernal Díaz: “Y esto pareció mal a todos los que íbamos...” El emperador Carlos V reprendió duramente al conquistador de México por el asesinato de un hombre ilustre, que había llevado su amistad con Cortés hasta el extremo de que al recibir el bautismo y profesar la fe cristiana, había tomado por nombre el de Fernando Cortés Cuauhtémoc.

Del susodicho queda el prestigio de héroe inmaculado, o casi, que más allá de la historia oficial existen de él reticencias. El hipotético mensaje póstumo que legó a los descendientes:

Nuestro sol se ha ocultado, nuestro sol se perdió de vista y nos ha dejado en completa oscuridad. Pero sabemos que volverá; otra vez saldrá y nuevamente nos alumbrará. Pero mientras permanezca en la mansión de la muerte, reunámonos violentamente, estrechémonos y ocultémonos en el centro del corazón de todo cuanto amamos y consideramos como un tesoro. Destruyamos nuestros recintos para pensar, nuestros templos, nuestras escuelas, nuestros campos de pelota, nuestras casas para jóvenes, nuestras casas de canto. Queden desiertas las calles y encerrémonos en nuestros hogares; ahora no sabemos hasta cuándo saldrá nuestro nuevo sol.

Los padres se encargarán de las enseñanza, el padre con sus hijos y la madre con sus hijas, mientras vivan, padre y madre que no olviden decirles o informarles a sus hijos cómo ha sido hasta hoy este nuestro querido Anáhuac, al amparo y protección de nuestros destinos y también por nuestro respeto y nuestro comportamiento que recibieron nuestros antepasados. Ahora nosotros ordenamos a nuestros hijos que no olviden informar también a sus hijos. ¡Cómo será! ¡Cómo se levantará y alcanzará fuerza! ¡Y cómo realizará su grandioso destino! (Año tres-Casa, día nueve serpiente, México Tenochtitlan.)

(Mientras el mundo permanezca no acabarán la gloria y la fama de México-Tenochtitlan.)

Pero, mis valedores: ¿no merecemos hoy mismo los mexicanos el reproche que a los guerreros águilas y ocelotes de nuestra raíz indígena les arrojara Axayácatl?

Por eso me aflijo / Por eso me río, / de vuestras armas y escudos de mujer./ ¡Conquistadores de tiempos antiguos, / ¡volved a vivir!

(Ánimo.)
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