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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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25 Mayo 2018 04:00:00
Uno de cada 40 niños
Es muy común escuchar a padres de familia que batallan con sus hijos tanto en la casa, así como en la escuela en donde se quejan la falta de atención o para concentrarse al momento de recibir alguna indicación.

Hay quienes también se quejan que sus hijos son muy inquietos, y que siempre han sido así desde a muy corta edad, causando esto entre muchos familiares motivo de admiración o gracia dependiendo el caso.

Ha escuchado alguna vez a amistades quejándose que el niño o la niña tiene mucha energía diciendo coloquialmente que les da batería a los dos, teniéndolos que llevar aquellos que pueden y tienen recurso para pagar a escuelas especiales para enseñarles a los papás como educar a sus hijos con estas características.

La hiperactividad e hiperquinesía que padecen muchos niños, puede ser un problema más peligroso de lo que se cree, porque de acuerdo a las teorías de quienes estudian esos comportamientos, consideran que, si no, se les da una oportuna atención, en un futuro no lejano los niños con ese problema pueden convertirse en delincuentes potenciales.

Lo que para muchos padres representa un orgullo de ver a sus hijos con un don de líder, para otros será el derroche de inteligencia siendo este último motivo de preocupación y un serio problema para el maestro en la escuela.

Tal vez por ignorancia muchos padres de familia no alcanzan a darse cuenta que a ese tipo de comportamiento de sus hijos están en un alto porcentaje en caer en lo que se le denominan hiperactividad e hiperquinesía.

Ambos trastornos están estrechamente ligados entre sí. Se manifiestan por conductas ajenas a su voluntad como constante movimiento, inquietud en el salón y rechazo a la clase, así como a la reprimenda de los padres.

Para la cuestión médica este patrón en algunos niños es algo muy serio y si no se atiende puede traer consecuencias futuras más serio de lo que cualquiera pudiera imaginarse al restarle importancia.

La hiperactividad e hiperquinesía constituyen una amenaza para uno de cada 40 niños que se detecta en edad escolar, porque sólo un maestro puede descifrar hacia dónde pretende conducir una conducta de rechazo, de rebeldía y si a ello se suma que un niño con el primer de esos padecimientos se convierte en un caudillo por naturaleza, la situación se torna grave en la escuela.

Para la Dirección de Educación Especial en la Secretaría de Educación Pública de Coahuila, la hiperactividad ha encontrado respuesta para aquellos padres que sin saberlo tienen en su casa a un niño genio, pero a la vez se ha convertido en un problema porque su comportamiento no es normal y su capacidad de intelecto rebasó las expectativas del grado escolar en que se encuentra.

Mientras que los niños con hiperquinesía, es decir, alto movimiento, es un problema diferente al anterior, porque la necesidad de una movilidad más constante implica que el niño no aprenda lo que se le explica en clase y, además, provoca que los niños de su alrededor también sean molestados y distraídos. Para muchos profesores la solución es sacarlo del salón o mantenerlo castigado, pero la verdad, ambos casos requieren de una atención especializada más allá de los aspectos médicos y pedagógicos, por las consecuencias que ello puede traer en lo subsecuente.

Cuando se percibe la presencia de un niño líder, en la SEP se orienta al padre de familia para destinarle actividades y si aún no está en edad de acudir a un Grupo de Alta Competencia, es decir, son talleres con diferentes actividades fuera de su horario de clase, entonces se le brinda una capacitación para que en el tiempo libre se convierta en el terapeuta de su mismo hijo.

El riesgo de no atenderlo puede desembocar en conductas desadaptadas y puede manifestarse desde actitudes violentas, intolerancia, pendenciero y desacato a las normas y lineamientos del hogar siendo la agresividad la que predomina constantemente.

Anteriormente en Coahuila, para un maestro poderse quitar un problema, simplemente le daba el pase automático al grado inmediato; dándole pie a que se desatara otro tipo de problemas, es por eso que ahora antes de dejar que un maestro tomara este tipo de decisiones ahora son valorados los estudiantes y poder canalizarlos mejor.

Existen distintos puntos de vista porque para un médico podrá decir que se trata de la inmadurez de las fibras neurológicas encargadas de inhibir otras, las cuales indican los movimientos, sensibilidades y comportamientos.

Para algunos psicólogos dirán que cuando el niño busca llamar la atención en una dinámica familiar donde el funcionamiento no es el adecuado para su crecimiento, es cuando el menor o infante empiezan a manifestar síntomas de una constante actividad que una clase o labor del hogar son incapaces de satisfacer.

Lo que es cierto es que, la variedad de opiniones sobre la hiperactividad e hiperquinesía no es exclusivamente para ciertos niños, todos están expuestos a sufrir sus consecuencias de acuerdo al comportamiento en el hogar y la atención que den los padres a su crecimiento. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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