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Armando Luna Canales
Armando Luna Canales
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25 Febrero 2016 05:06:34
Utopía
Pocas cosas dignifican en tan gran medida la vida de los humanos como el trabajo. Sin duda una de las principales preocupaciones de cada persona gira en torno a un empleo que le de sustento, y bienes para su familia.

Pero también está la otra parte, la oportunidad de construir una sociedad mejor. Hoy vivimos en una sociedad con mayor desarrollo gracias al trabajo acumulado de millones de personas en años anteriores.

En un país como México, el trabajo, además del sueldo, trae consigo el acceso a la seguridad social. Para los mexicanos el tener una pensión, servicio médico, crédito de vivienda o de consumo, y otras tantas prestaciones depende de tener o no un trabajo formal, que cotice al IMSS, al Infonavit y Fonacot.

Así, el acceso al trabajo formal trae consigo una serie importante de beneficios y satisfactores materiales. Aunado a lo cual llega a la persona eso que sólo da la satisfacción del trabajo cumplido. Una sensación de haber hecho algo para que nuestras vidas sean mejores.

Esto sucede cuando una persona tiene un trabajo formal. Pero, ¿qué pasa con los trabajos informales? Sin duda podrán aportar el sustento de un ingreso e incluso en algunos casos con percepciones mayores de aquellas de la economía formal.

Pero en esos empleos hay un doble robo, el que el patrón realiza cada que paga, al futuro del trabajador. Cada vez que se omiten las cuotas a la seguridad social se roba una parte del futuro del trabajador, de su salud, de su pensión, de su vivienda.

Del mismo modo, el trabajador se roba a sí mismo y a su familia una parte de su bienestar futuro. Sin duda está mal, por ello debemos valorar en su justa dimensión que Coahuila sea el estado con mayor formalidad laboral de nuestro país. Estos empleos formales hacen que todos vivamos en una comunidad más justa, y que el ingreso se redistribuya en forma más equitativa.

Si los empleos informales son malos, el desempleo es lo peor, para la persona y para la sociedad.

En su célebre novela, Utopía, Tomás Moro se pregunta sobre las personas desempleadas “… ¿qué otro camino les queda más que robar y exponerse a que les ahorquen con todo derecho o irse por esos caminos pidiendo limosna?

En tal caso, pueden acabar también en la cárcel como maleantes, vagos, por más que ellos se empeñen en trabajar, si no hay nadie que quiera darles trabajo…” Desempleo no es sinónimo de delincuencia por supuesto. Pero cabe mencionar que las etapas de menor incidencia delictiva coinciden con aquellas donde ha habido más empleos formales. Seguridad y empleo van sin duda de la mano.

Cada vez que se anuncian más empleos formales lo que se anuncia es un Coahuila más justo, más equitativo, más potente, más seguro y con mayor riqueza. Cada empleo formal que se genera en Coahuila es una gran noticia, por eso no podemos más que celebrar el reciente anuncio de más de 100 mil nuevos empleos en el presente gobierno. Con el primer lugar nacional de empleos formales y 100 mil empleos nuevos Coahuila se orienta a aquella sociedad ideal que Tomás Moro describió en Utopía.
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