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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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09 Marzo 2017 03:00:00
¿Valió la pena ser una ciudad industrializada?
Muchas cosas están cambiando en nuestra ciudad: ya no se ven negocios que en el pasado eran muy característicos, como ferreterías, tiendas de ropa, mueblerías, fábricas de dulce y otros que alguna vez existieron… Y los hábitos de las personas reflejan en gran medida por qué las cosas ahora son tan diferentes: sus compras, sus comidas, hasta su forma de pensar. El Saltillo de ayer quedó atrás para dar paso a una nueva ciudad.

Anteriormente se le conocía como la tierra del perón y del membrillo por la gran cantidad de huertas en las que abundaban dichos frutos, aunque el durazno y el tejocote también eran muy típicos de la región y los negocios prosperaban gracias a ellos. Hoy, es raro encontrar un árbol que dé testimonio de aquellas épocas.

También se le solía conocer como “La Ciudad del Aire Acondicionado” por su clima perfecto. Ahora hasta hacen bromas al respecto, diciendo que “si no le gusta el clima, regrese en 15 minutos”; el “5-2”, cinco días de calor por dos de frío, etcétera… Si alguien dice que sigue siendo la ciudad del aire acondicionado, es porque la fábrica está en la región.

Las artesanías casi son cosa del pasado, ya casi nadie elabora este tipo de productos. Recuerdo que antes casi en cada casa hacían cajetas, hoy sólo algunos negocios. Podemos encontrar una cajeta de tejocote elaborada en el sur pero muy industrializada, hecha con saborizantes y colorantes artificiales. El chocolate de metate, el que se hacía con molinillo y a mano, es un recuerdo de las tradiciones saltillenses. ¿Cómo van a competir contra las grandes empresas que elaboran todo tipo de productos con costos tan bajos? La gente prefiere comprarlo ya hecho.

Las calles de la ciudad están hasta el tope de carros, algunas veces incluso sobre la banqueta y dejando sin espacio al peatón. ¿Es una ciudad para automóviles? Ya no se puede transitar a ninguna hora. El Periférico presenta un tráfico sin precedentes: por las mañanas se ven los carriles saturados y por las tardes se repite. La vialidad, como muchas otras, ya fue superada por el gran aforo vehicular existente para atravesar la ciudad.

Uno de los grandes problemas que estaremos enfrentando en el corto plazo es la escasez de agua, misma que ya proviene de grandes profundidades (aguas fósiles altas en sales). Dicen que cuesta muchos millones traerla del sur y que por ahora tenemos suficiente para dar abasto a la región, pero no están planeando cómo salir adelante del problema que se vendrá en algunos años.

Todo está muy cambiado: los negocios, los hábitos, los alimentos, nuestra ciudad en general ya no es la misma y hoy podemos describirla como “una ciudad industrializada”. ¿Valió la pena la industrialización? ¿Dejar atrás todo lo que representaba a nuestra ciudad? Algunos, los que nacimos aquí, extrañamos el Saltillo de antes, “La Ciudad del Aire Acondicionado”, la Atenas de México, la ciudad tranquila y de tradiciones que alguna vez fue.
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