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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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11 Mayo 2017 04:00:00
Vendedores, pocos
Da tristeza pasar por algunas calles o centros comerciales y ver que negocios a los que se les hizo una gran inversión y se levantaron con la esperanza de que funcionaran bien, fracasaron, con una hilera de cortinas abajo y paredes y aparadores vacíos donde estuvieron sus marcas y productos.

¿Por qué fracasan los negocios? Hay muchos factores, pero podemos ver que cierto patrón se repite y tiene que ver con el poco interés de los empleados, caso contrario a lo que vemos en algunos negocios de gran éxito cuando el compromiso está presente.

Había una tienda de ropa que se enfocaba en trajes y ropa de vestir. El gerente solía decir que el aparador era su primer vendedor y con gran esmero vestía a los maniquíes con lo mejor para llamar la atención y así la gente entrara a ver qué más tenían y comprar con buen gusto.

La atención por parte del personal era excelente, apoyaba al cliente para tomar la mejor decisión respecto a lo que le iba mejor en lo último de la moda; no todos somos expertos en trajes. Los clientes nos sentíamos apreciados y comprendidos, por eso siempre volvíamos.

Desafortunadamente esta persona falleció y se quedó su segunda al mando, ella llevó bien la tienda siguiendo el ejemplo de su antecesor, hasta que un día ya no la vimos ahí: contrataron a jóvenes para llevar la tienda. Estos jóvenes no tenían interés en vestir los trajes, el aparador se comenzó a ver descuidado y al no tener conocimiento de lo que vendían, poco a poco los clientes fueron buscando mejores opciones donde los pudieran orientar mejor.

Con las rentas tan altas y la tensión de tener que cumplir determinados mínimos de venta para cubrir los gastos de la tienda, no es de extrañarnos que el citado negocio haya cerrado. La falta de vendedores fue un punto débil que terminó con el éxito que había tenido el primer gerente desde la apertura de la tienda. Esto se repite en muchos negocios que hemos conocido: un empleado sin interés aleja a los clientes y es por eso que se acaban los ingresos.

Tal vez en el futuro cercano veamos que el esquema de negocios sea el dueño con uno o dos trabajadores que lo apoyen, pero él será quien tenga el interés genuino de ofrecer lo mejor de lo mejor a sus clientes. Empleados hay muchos, pero vendedores, pocos.
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