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Columnista Invitado
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31 Julio 2017 04:00:00
Victoria
Teodoro Rentería Arróyave

Si nuestro destino fue Juneau, capital de Alaska, es obvio que nuestro retorno a nuestro amado México, así, querido país, se inició en la misma nevada metrópoli, como lo hemos venido narrando y el único desembarco en territorio canadiense fue la Ciudad de Victoria, capital de la Columbia Británica, prometimos la historia de la visita y ahora cumplimos con el compromiso.

Se trató de una breve cita con la historia, apenas cuatro o cinco horas incluyendo el desembarco, el regreso ya nocturno. Caminamos una cuantas cuadras por el Centro Histórico, suficientes para percatarnos de la majestuosidad de la ciudad donde se respira aún la solemnidad de la Corona inglesa.

A la entrada de la ciudad costera, 10 minutos de viaje en el típico autobús británico de dos pisos, se vislumbra el fastuoso del hotel Water Front, que en verdad compite en hermosura con el castillo que aloja al gobierno local y que tiene toda la línea arquitectónica de un capitolio.

Victoria-BC- Collage, a la que se le conoce también como “Garden City” -Ciudad Jardín-, y cuyo lema: “Semper Liber”, en latín: Siempre libre, fue fundada en marzo de 1843, tiene una superficie de 19.47 km², una altitud media de 23 millas. Una densidad de 4109; 4 habitantes por kilómetro cuadrado junto con las municipalidades vecinas y así la convierten en la segunda ciudad más poblada de la provincia después de Vancouver.

Fue erigida por la Compañía de la Bahía de Hudson en 1843 una fortaleza denominada Camosun en territorio tradicional de los indígenas Songhees, tribu cuyo idioma perteneció a la familia lingüística Salish. El nombre de la fortaleza se cambió pronto a Victoria. En 1862 se le confirió la categoría de ciudad. En un principio era Victoria capital de la colonia de la Isla de Vancouver, luego se convirtió en capital provincial cuando se unieron en 1866 la colonia de la Isla de Vancouver con la colonia continental de Columbia Británica.

La anécdota reciente, nos indica que el 29 de diciembre de 2011, unos desconocidos vertieron un producto químico en la corriente del río Goldstream en la región de Victoria, una zona ecológica sensible, lo que provocó la insólita coloración verde fosforescente del agua, algo que llamó poderosamente la atención. Según las autoridades, el compuesto vertido en el río Goldstream no es tóxico para los seres humanos, pero podría causar malas repercusiones en alguna especie animal. Las investigaciones seguirán hasta dar con los responsables del derrame, señalaron medios locales. El líquido vertido se llama fluoresceína.

En su laguna, que se abre o cierra con una marina que alberga más de 200 yates, se observa un tráfico continuo de aviones anfibios que acuatizan o inician vuelo –por cierto, acuatizar como amarar, amarizar y amerizar son formas válidas con el significado de posarse un avión u otra aeronave en el agua, sin embargo algunos puristas indican que lo correcto es aterrizar, ya que los mares, ríos, lagunas y lagos son partes integrantes de nuestro planeta tierra.

En fin después de degustar de la fruta marina y disfrutar un whisky canadiense, a regresar al barco, navegamos toda la noche y por la madrugada viene la despedida de nuestro impresionante hotel flotante. Una nueva aventura que se vive y se guarda en la memoria.

Agradeceré sus comentarios y críticas en .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo), .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
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