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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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09 Julio 2016 04:00:19
Videgaray toma control de la sucesión; se cimbra el PRI
Con la imposición de Enrique Ochoa Reza desde Los Pinos –que con la vieja “cargada” será consumada el próximo martes aún con cuestionamientos y dudas sobre su escasa militancia y carrera partidista– Enrique Peña Nieto le cedió al grupo de Luis Videgaray el control de la sucesión presidencial del 2018. En una decisión que desató inconformidad interna de grupos priistas, el Presidente y su grupo más cercano eligieron un “nuevo perfil” para dirigir al PRI, pero para ungirlo recurrieron al viejo modelo de rancia tradición priista: convocatoria en fin de semana para que sólo uno se registre; cargada de los sectores y cercanía e incondicionalidad por encima de militancia y trayectoria partidista.

Con el director de la CFE, un brillante y joven técnico con vínculos estrechos con Aurelio Nuño y Luis Videgaray, el grupo peñista lograría lo que ya intentó en agosto de 2015 cuando sondearon la posibilidad de que Nuño fuera designado dirigente del PRI; en aquella ocasión una rebelión interna, en la que se dice participaron hasta expresidentes de la República, convencieron al presidente Peña de que “no era el momento” de mandar un perfil tan joven a dirigir al priismo.

aunque internamente hay grupos y exdirigentes nacionales que se expresa en contra, todo indica que se impondrá la “línea” presidencial y Ochoa será ungido, aún con la inconformidad que su nombramiento genera en los sectores políticos del viejo partido.

Porque sin menoscabo de su amplia preparación académica y su meteórica trayectoria como funcionario público (pasó de redactor y promotor principal de la reforma energética como subsecretario de Energía a dirigir la segunda paraestatal más importante), Enrique Ochoa es visto por el priismo tradicional como un técnico que carece de militancia, formación de partido y carrera dentro del PRI, requisitos que establecen sus estatutos (Artículo 156) para quienes sean nombrados dirigentes nacionales de ese instituto político.

Hay grupos en el PRI que le cuestionan incluso la autenticidad de la credencial que presentó como militante, foliada con el número 0003 y fechada en 1991 con la firma de Luis Donaldo Colosio como presidente del PRI, porque dicen que no es posible que se la haya asignado ese número que en la tradición del partido correspondería al secretario de Gobernación, en esa fecha Fernando Gutiérrez Barrios, o al secretario de Organización, que entonces era Roberto Madrazo. Y en los intentos por descalificarlo, se difundieron ayer audios de su comparecencia en 2010 ante la Cámara de Diputados, cuando Ochoa se presentó para aspirar a consejero nacional del IFE.

En un video que circula en redes sociales de aquella sesión de comisiones en San Lázaro, el diputado del PT y expriista, Enrique Ibarra le pregunta: ¿quisiera que me precisara si sigue siendo parte del Consejo Político Nacional del PRI y si es militante de ese partido? Y la respuesta del aspirante al dirigente nacional del PRI fue: “no formó parte del Consejo Político Nacional, ni soy militante… Fui durante meses, en 2006, hace más de cuatro años, miembro del Consejo Político Nacional y mi salida fue también pública a través de la presentación de un juicio de protección a los derechos civiles ante el TEPJF, con lo cual yo dejé de pertenecer al consejo”.

¿Y entonces, si hace seis años decía no ser militante, en qué momento el próximo presidente del PRI se volvió “orgulloso priista”, como presumía hace unos días en su cuenta de Twitter? ¿Es o no militante del PRI, porque si aspiraba a ser consejero del IFE no podía ser militante como él mismo lo afirmó ante los diputados? o ¿le inventaron una añeja militancia (con todo y credencial “antigua”) para cubrir los requisitos estatutarios? Se preguntan quienes impugnan su candidatura.

En contraparte, quienes promueven los méritos de Ochoa para dirigir al PRI, afirman que “todo sus documentos son reales” y que con el director de la CFE lo que se busca es “impulsar un nuevo perfil para el partido, un cambio generacional” que sólo es rechazado, dicen los que operan en medios a su favor, “por los dinosaurios y los viejos políticos de siempre que no quieren que nada cambie y pretenden seguir controlando ellos la burocracia partidista”.
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