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Carlos Oswaldo Orta
Carlos Oswaldo Orta
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06 Diciembre 2017 03:00:00
Violencia en el emparrillado
Parte de la esencia del juego ha sido siempre la intensidad y fuerza con la que se juega, muchas veces rayando en la violencia.

as heridas de juego siempre son mostradas con orgullo y la misma liga lo permitía, pues eran los aficionados quienes exigían ver algo de “sangre” en cada partido.

Pero, desde que la NFL no pudo controlar que se difundieran los casos de exjugadores con enfermedades relacionados a los golpes que recibieron durante su carrera, la política de protección al jugador ha cambiado en la liga.

Ahora, con la revelación de que muchos, cientos, casi miles, de jugadores sufren una vida de pesadilla luego de retirarse, algunos optando por el suicidio para escapar de los constantes dolores, todo ha ido cambiando.

Los castigos por rudeza innecesaria son constantes y muchas veces exagerados por parte de los árbitros, quienes actúan en base a las políticas de la liga, pero muchas veces son criticados por los “aficionados” por quitarle la pureza a un juego que es violento desde sus inicios.

Los aficionados, podrán disfrutar ver como jugadores se rompen las piernas y brazos, o como un golpe envía a un jugador al hospital, pero los son los mismos jugadores quienes han estado de acuerdo con muchas de estas políticas.

Este lunes por la noche cuando se enfrentaron los Acereros y Bengalíes, un juego que tradicionalmente es conocido por la fuerza e intensidad con la que se juega, abrió muchas dudas sobre lo que la NFL debe hacer para impedir que sus jugadores, materia prima de un producto que deja billones en ganancias, sigan terminando en cuartos de hospital.

Las lesiones que sufrieron 4 jugadores, la mayoría conmociones por golpes ilegales, pusieron de nuevo en alerta a las autoridades que ya habían anunciado la suspensión de Rob Gronkowski de los Patriotas por un artero golpe a la cabeza a un jugador de los Bills de Búfalo.

Luego de Ryan Shazier saliera en ambulancia a un hospital de Cincinnati, en la jugada donde fue él mismo quien provocó su lesión, el juego se tornó mucho más violento, provanco que el corredor Joe Mixon y el linebacker Vontaze Burfict salieran también y no volvieran al juego.

Los golpes no cesaron y las opiniones sobre lo que se debe hacer en estos casos comenzarona dividirse, pero con la lesión de Shazier en mente y el peligro que esto genera para su vida y carrera, muchos se pronunciaron por poner un alto a esto.

Tercera y largo

La siguiente semana Pittsburgh tiene otro duelo de esa misma división, conocida como “moretón”, contra los Cuervos de Baltimore, con quienes tienen una rivalidad aún más riesgosa.

Este será un buen sinodal para la NFL y sus políticas de protección a jugadores, que ya han empezado a levantar la voz a favor de evitar más tragedias en el terreno de juego.
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