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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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12 Marzo 2017 04:15:00
Violencia intrafamiliar
Queridos amigos: los saludo con el gusto de cada domingo, esperando se encuentren con salud en familia.

El tema que les comparto es muy delicado y desafortunadamente muy común en todos los niveles socioeconómico y cultural: la violencia intrafamiliar.

Como lo dice el mismo nombre, es dentro de la familia, en el hogar donde ocurre esta triste realidad en todo el mundo, unos más graves que otros, pero sigue siendo violencia.

Hablando de familias mexicanas, de mujeres que han sido educadas para obedecer al hombre, que hoy en día, aun con tanta campaña a favor de la NO VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, siguen imperando esas acciones de ignorar, sobajar, menospreciar, desvalorar, agredir, golpear, ofender, acorralar, hasta llegar a matar a la mujer, sus propios maridos en muchos de los casos, o sus parejas sentimentales.

Hablamos de igualdad entre hombres y mujeres, pero tristemente aún estamos en pañales, las madres de familia, somos quienes educamos a nuestros hijos por lo general.

La pregunta es: ¿cómo estoy educando a mis hijos e hijas? Si son mujeres, les estoy enseñando que sean sumisas, dejadas, que son el sexo débil, que sean obedientes, que no son capaces de hacer nada sin un marido, que se casen para que las mantengan.

Les enseñan con el ejemplo en casa que las mujeres les sirven a los hermanos varones, al papá, que los quehaceres domésticos son sólo para “viejas” despectivamente.

¿Y a los hombres? Consígase una mujer que le haga todo, que él es el que manda en su casa, que la mujer sólo nació para traer chamacos al mundo, y nada más.

Los hombres a menudo dicen frases muy comunes como: en boca cerrada no entran moscas; calladita se ve más bonita; tú cállate, no sabes; tú no opines son temas de hombres; a ti no se te preguntó.

¡ROMPAMOS ESTA FORMA DE EDUCAR POR FAVOR! aún existen machos mexicanos, por supuesto, que creen que golpeándolas lo son más, sin saber que poco a poco las matan anímica y psicológicamente, en algunos casos el daño es irreversible; usándolas sexualmente, inclusive violándolas aunque sean sus maridos, como si fueran objetos de diversión, sin ninguna valía, denigrándolas.

La violencia en el seno familiar es muy compleja, ya que muchas de las agresiones son en la alcoba marital, donde sólo hay cuatro paredes por testigos. En otras ocasiones los hijos son violentados también.

Los vecinos son los que a veces demandan anónimamente. Son pocas las mujeres que demandan y siguen un proceso legal o penal hacia sus cónyuges por violencia familiar hasta sus últimas consecuencias, por miedo a represalias a futuro.

La cultura de la denuncia por este tema va caminando, pero aún hay mucho por hacer, por educar en la igualdad.

Algunas madres son corresponsables conscientes o no de ello, pues así fueron educadas y, claro, los padres también indirectamente con el ejemplo, al darles la educación de machismo a sus hijos.

Los tipos de violencia ejercida pueden ser físicos, psicológicos, económicos, patrimoniales y sexuales.

Les recuerdo que la violencia jamás puede ser justificada, que nadie tiene derecho a lastimar, que el respeto que uno mismo se da es el que los demás nos darán, y si no fuera así, es mejor alejarse, pedir ayuda profesional y legal si así se requiere.

Nadie puede obligar a nadie de lo que no se quiere hacer. El miedo paraliza y por ello muchas mujeres sufren de violencia intrafamiliar.

Ahora hay varias instancias de ayuda tanto municipales, estatales y asociaciones no gubernamentales que ayudan a mujeres violentadas, dándoles asesoría legal, terapia familiar y psicológica, tanto para ellas como para sus hijos, si así se necesitara, según la valoración que se les aplicaría.

Los celos que son inseguridad de quien lo siente, por lo general viene acompañada de casi todos los tipos de violencia que se mencionaron.

¿Qué hay que hacer si se sufre violencia intrafamiliar? Primeramente, hacer una maleta con algo de ropa y documentos como acta de nacimiento de sus hijos y de la mamá, algo de dinero, solicitar ayuda a alguien que pueda llevarla a un lugar seguro con sus hijos, mientras se procede en forma legal en contra de la persona que los violenta.

Sin embargo no es fácil para la persona que ha caído en el círculo de la violencia, ya que muchas veces se desarrolla una codependencia: el agresor pide perdón una y otra vez, y la mujer lo perdona una y otra vez, creyéndole que no volverá a violentarla.

Después hay una reconciliación, que se le llama luna de miel, hasta que vuelve a pasar; en ocasiones lamentablemente llegan al hospital y muchas llegan a morir.

Por favor no seamos ajenos a esto amigos, si sabemos de alguien que es violentada o violentado, que se dan casos de hombres maltratados también, pero en un porcentaje mucho más bajo por supuesto. Ayudemos a que estén a salvo, a que pidan ayuda, para que tengan una mejor calidad de vida y encuentren la paz.

Espero haber aportado algo lindo a sus vidas amigos queridos, siempre con la mejor intención de reflexión. Recuerden ser siempre luz para quienes están a nuestro lado, espero este espacio les haya ayudado a “sanar desde el alma”, saben que cuentan conmigo.

Reciban un abrazo fraternal, su siempre amiga Verónica, ¡bendiciones!

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