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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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04 Febrero 2015 05:06:48
Virgilio… tarde y tibio
El Gobierno federal necesitó prácticamente dos meses para responder ante el torpedeo masivo hacia su línea de flotación: los conflictos de interés que presuponen corrupción y que, de entrada, deslegitiman cualquier actuación de la administración. Ayer, el presidente Peña anunció nueve medidas con las que pretendidamente se saneará la cosa pública y eliminará la sospecha que arrastra desde que explotó el escándalo por la mentada “casa blanca”.

Lo primero es que nombra a un secretario de la Función Pública, a Virgilio Andrade Martínez, un hombre formado en los más altos andamiajes del sistema priista, con una encomienda básica para efectos mediáticos: que el Ejecutivo investigue al Ejecutivo, y, por supuesto, que a la brevedad elimine de la escena el escándalo del “conflicto de interés” en el que permanecen inmersos el propio Presidente, su esposa y el secretario de Hacienda.

La investigación que llevará a cabo la SFP y que por necesidad habrá de concluir que el Presidente, su esposa y el secretario Videgaray no violaron ninguna ley (ya que los gobernantes serán todo, menos suicidas) será sometida al escrutinio de un panel de expertos en materia de transparencia, los que en dado caso (y desde hoy se puede apostar) cuestionarán aspectos éticos, políticos y morales, pero servirán, finalmente, para validar con todos los matices que se gusten y manden, el dictamen que “limpiará” la honra del Mandatario.

Las otras medidas (más de fondo) básicamente atienden a la necesidad de que todos los servidores públicos presenten una declaración patrimonial, que se elaboren reglas de integridad para el ejercicio de la función pública federal y se instale una unidad especializada en ética y prevención de conflictos de interés. 

Bien, una serie de medidas que tal vez hubiesen sido suficientes para tranquilizar a aquellos sectores que reaccionaron con indignación (y que siguen indignados) ante las evidencias de vinculación directa entre constructores beneficiados con obra pública y los más altos funcionarios de la actual administración… pero hace un par de meses. Hoy, las medidas resultan tardías y tibias.

Por el tono y alcance de lo anunciado por Peña ayer, con eso de que el Gobierno investigará al Gobierno y que habrá reglas de integridad para todos los funcionarios del Gobierno federal, se demuestra, una vez más, que simplemente no entienden que no entienden.

El imperio de las redes sociales, con todo y sus estridencias y excesos, el hecho de que un nutrido grupo de analistas, académicos y periodistas nacionales y extranjeros mantengan una visión crítica y dispongan de espacios para expresarla y, además, que amplios sectores sociales mantengan firme la lupa de la duda y la sospecha cuando reciben mensajes oficiales, obligaría a elevar el tono y contundencia del quehacer de un gobierno comprometido… pero no es así.

Virgilio Andrade tendrá que hacer malabares para que al menos parezca que la Secretaría de la Función Pública llevará a cabo la encomienda con seriedad e independencia… aunque las apuestas están en su contra.
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