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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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12 Noviembre 2016 04:09:00
Volvió a suceder
Nadie pensaba que Gran Bretaña optaría por salir de la Comunidad Europea y sin embargo la mayoría de sus habitantes votaron por esa opción.

Todos pronosticaban el triunfo de los acuerdos de paz en Colombia, pero al efectuar la consulta, la mayoría de los colombianos desaprobaron las negociaciones entre el Gobierno de Colombia y las FARC.

Los principales analistas aseguraban el triunfo de Hillary Clinton y el pasado martes los norteamericanos le dieron su apoyo a Donald Trump, quien para muchos resulta impresentable.

En los 3 casos la derecha y especialmente los grupos más conservadores se alzaron con la victoria.

El martes y por citar 3 ejemplos, Joaquín López Dóriga, Carlos Puig y Ricardo Alemán no sólo vaticinaban que nuestro vecino estaría gobernado por primera ocasión por una mujer, sino que se atrevían a asegurar que su victoria sería contundente.

Al menos Carlos Puig ya publicó un nuevo artículo donde reconoce su equivocación. Algunos le han echado la culpa a los encuestadores. Lo de ellos, sin embargo, no es tan grave, al menos no resulta así, cuando lo comparamos con lo efectuado por la clase política nacional.

Buena parte de nuestros políticos erraron de fea manera y con ello complicaron aún más nuestro futuro socioeconómico. Su gran error no sólo tiene que ver con apostar mal, sino sobre todo con el hecho de faltar a la tradición mexicana de no intervención en la vida de otras naciones. Eran válidos los mensajes de protesta contra el millonario estadunidense por sus actitudes contrarias a nuestro país. Pero no así, el hecho de intentar participar activamente en el proceso electoral norteamericano.

Resulta absurdo, vergonzoso y altamente peligroso el hecho de que algunas legisladoras de derecha y de izquierda se vistieran de simpatizantes de la candidata demócrata y que otros políticos simplemente se fueron de campaña a los Estados Unidos para apoyar (no entiendo con qué fuerza) a Hillary. Imagino que a muchos norteamericanos tales acciones no cayeron en gracia; más aún, creo que fueron un potente acicate en determinados sectores para apoyar al magnate republicano. Simple y sencillamente, ¿usted qué haría si políticos americanos vinieran a México a ofrecer apoyos a algún partido político?, ¿les haría caso?, ¿de qué tamaño sería nuestra indignación y protesta?

Sé que expresar lo siguiente no es popular, pero ahora resulta que el presidente Peña no se equivocó al recibir a Trump y a tratarlo con seriedad y respeto. Hillary no quiso venir. Y bueno, aunque nos disguste, hoy en día Donald Trump es el hombre más poderoso del planeta.

Vienen tiempos difíciles y serían más complicados si Peña Nieto hubiera actuado como lo sugerían algunos, con desplantes y soberbia.

El panorama económico se observa extremadamente convulso, esperemos que Trump se manifieste sereno y sensato y ello tranquilice a los mercados. Pero lo dudo, ello no está en su ADN. Además hizo promesas que está obligado a cumplir; y entre las promesas se encuentran amenazas hacia nosotros, amenazas relacionadas con seguridad, migración y economía. Con el sólo hecho de que cumpla la mitad de sus compromisos, tendremos –los mexicanos- en el corto plazo, una crisis sin precedentes.

El resultado electoral nos deja en claro que ese sentimiento antiyanqui del que presumimos los mexicanos es muy correspondido por ellos, con la diferencia y dificultad que ellos tienen el poder.

Nuestros graves problemas financieros, la previsible política norteamericana de lesionar nuestros intereses, la equivocada política exterior de los representantes de todos los partidos, la estrategia de lodo de quienes aspiran a gobernar los espacios públicos en México, la búsqueda de división y no de unidad, los efectos del neoliberalismo y la globalización, todo ello representa un excelente caldo de cultivo para la manifestación de posiciones extremas en nuestro país.

El humor social es muy negativo. Dicen que cuando la gente está enojada comete muchos errores. Y los ciudadanos de México y el mundo –con razones o sin ellas– están muy molestos. Y los errores ahí están, en votos para expresar su coraje, aunque luego generen una situación que les afecta a ellos mismos y a sus familias.

Equidad de género

Me falta la entrega de unas reflexiones en la serie de comentarios que enmarque en el tema de la equidad de género. Por las ganas de comentar sobre lo ocurrido en las votaciones más importantes del mundo, preferí dejar el artículo para la próxima semana. Además, en la elección de Norteamérica, había el ingrediente del género, aunque tal parece que la única cualidad de Hillary era ser mujer y en ciertos sectores machistas eso fue un pasivo.

Quizá habrá que esperar 4 años para que Michelle Obama sea presidenta y cual si fuera Lisa Simpson resuelva los problemas heredados por la administración del presidente Trump (hay que recordar que en el 2000, la famosa serie estadunidense pronosticó que Donald Trump llegaría a la Casa Blanca y la hija de Homero le sucedería)
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