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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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29 Marzo 2018 04:00:00
Voto religioso
“Si hablas con Dios, eres religioso;
si Dios habla contigo, eres psicótico”.
Doris Egan

Mikel Arriola, del PRI, entendió que el retiro del PAN de la contienda electoral de la Ciudad de México ha dejado un hueco importante. Por eso ha impulsado la idea de prohibir las adopciones por homosexuales. Muchos capitalinos piensan lo mismo. El candidato tiene razón en pensar que su posición le dará votos.

En nuestro orden constitucional, sin embargo, el derecho a la adopción no puede limitarse por la preferencia sexual. Un jefe de Gobierno no tiene facultades para abrogar derechos individuales, ni de los homosexuales, ni de los judíos, ni de nadie más. Para eso tendría que enmendar el Artículo Primero de la Constitución, que establece que “todas las personas gozarán de los derechos humanos” y que prohíbe “toda discriminación”, incluso por preferencias sexuales. Los políticos saben, sin embargo, que las promesas electorales no tienen que ser cumplibles: lo importante es lograr el voto. Los electores conservadores de la Ciudad de México se sienten huérfanos tras la deserción del PAN y están buscando quién les prometa prohibir no sólo las adopciones, sino los matrimonios entre homosexuales, la prostitución y el aborto.

El voto religioso es muy importante. Los políticos pretendieron durante mucho tiempo que no existía. El Estado mexicano llegó a librar una guerra sangrienta contra la Iglesia católica en la década de 1920. Sin embargo, los propios políticos que pretendían volver la espalda a los sentimientos religiosos asistían a misa a escondidas.

Arriola no es el único candidato que entiende la importancia del voto conservador religioso. Andrés Manuel López Obrador, de Morena, ha establecido una extraña alianza electoral con el Partido del Trabajo y Encuentro Social (PES), de Hugo Éric Flores Cervantes, un pastor evangélico surgido de una organización neopentecostal llamada Casa sobre la Roca, la misma de la que salió Rosi Orozco, quien fue diputada por el PAN y se ha dedicado a combatir la prostitución. El PES se considera el “partido de la familia”; se opone no sólo a la adopción por homosexuales, sino también a su matrimonio; rechaza el aborto y la pornografía. Sin embargo, en la campaña no va a promover sus posiciones morales para no ahuyentar a los electores de izquierda. Debemos respetar el derecho de las personas a votar según sus convicciones. Por eso es saludable que Arriola haga explícitas sus posiciones morales en un momento en que los demás las ocultan. Esto, sin embargo, no le da derecho a nadie de imponer sus ideas morales o religiosas sobre el resto de los mexicanos.

Nuestros políticos se dicen juaristas, pero no recuerdan que Benito Juárez era católico y aun así tomó posiciones como la creación del matrimonio civil y la “desamortización” (confiscación) de los bienes de la Iglesia. López Obrador ha tratado de apartarse de los debates morales, pese a haber prometido una “constitución moral”, quizá por sus convicciones religiosas o por su necesidad de obtener votos. Los políticos deben ser claros en sus posiciones, morales o de cualquier tipo, pero eso no significa que puedan establecer leyes morales. Es inaceptable prohibir actividades que son producto de la libertad personal, como la prostitución, o violar los derechos individuales de los homosexuales u otras minorías. En México no hay un partido liberal, pero los ciudadanos podemos defender los principios liberales. Esto significa rechazar los dictados moralistas de los grupos religiosos.

AFORES

Cuatro afores (Inbursa, Pensionissste, Profuturo y XXI-Banorte) han invertido 13 mil 500 millones de pesos en certificados del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. ¿Por qué? Porque es un proyecto de infraestructura rentable y de largo plazo, y porque creyeron que en México se respetan las leyes y los contratos.
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