×
Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
ver +

" Comentar Imprimir
09 Diciembre 2014 05:06:20
Voy derecho y no me quito…
Primero, habría que establecer la estatura del personaje: Aurelio Nuño Meyer es licenciado en Ciencias Políticas y Administración egresado de la Ibero y tiene una maestría en la Universidad de Oxford. Es priista de la “nueva camada” y desde el primero de diciembre de 2012, Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República y miembro del Consejo Rector del Pacto por México.

Es, nada menos, que el encargado de diseñar la estrategia de comunicación del Gobierno federal y participa en la implementación, coordinación y seguimiento de las políticas públicas. Es, en suma, miembro del primer círculo de Enrique Peña Nieto, con peso específico en la actual administración.

Ahora, habría que establecer el tamaño del mensaje que lanzó el fin de semana durante una entrevista con el diario español “El País”.

Primero, el reconocimiento de rigor ante la crisis que desató Ayotzinapa: “Nos faltó una agenda más contundente en materia de seguridad y de Estado de Derecho. Nos quedamos cortos. No vimos la dimensión del problema y la prioridad que debería haber tenido”.

Luego, el puente de reconciliación con los sectores lastimados en la intentona de endosar los actuales problemas a la administración Calderón: “La responsabilidad de la herencia recibida es enorme, pero es una herencia de muchas décadas. Pensar que es problema de un Gobierno es no entender nada. Iguala es un problema estructural”.

Y la advertencia: “No vamos a sustituir las reformas por actos teatrales con gran impacto, no nos interesa crear ciclos mediáticos de éxito de 72 horas. Vamos a tener paciencia en este ciclo nuevo de reformas. No vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo, ni a saciar el gusto de los articulistas. Serán las instituciones las que nos saquen de la crisis, no las bravuconadas”.

Como una suerte de colofón, ese mensaje cifrado con destinatarios específicos: “Nuestra intención no es castigar a nadie, ni ir en contra de nadie. No haremos pagar a nadie la salida de la crisis, ni vamos a hacer populismo económico. No habrá represión. La segunda agenda del sexenio es acelerar las reformas de la primera agenda”.

Establecido que se trata de un personaje que navega en las entrañas del poder, que no es ningún improvisado y que cuenta con las credenciales académicas y políticas como para tomarlo en serio, habría que tener muy en cuenta lo que dice, y cómo lo dice.

En primera lectura el mensaje podría resultar claro: las protestas, marchas, bloqueos, esa demanda de que renuncie Peña Nieto, el “ya me cansé”, la estridencia de algunas voces que exigen justicia y la apuesta de otros porque la presión social logre cambios significativos en las políticas públicas; vaya, hasta el hecho de que prácticamente todos los analistas y columnistas del llamado círculo rojo coincidan en advertir fallas, yerros y omisiones, simplemente no moverán la agenda del Gobierno.

Las prioridades son evidentes y el peso que se otorga a cada quién. Con las elites militar, empresarial y de la partidocracia bien alineadas; con el aval en los hechos de los grandes inversionistas y grupos de poder económicos nacionales y extranjeros y sin ningún reclamo oficial de los gobiernos de otros países por lo que sucede en México, pues la administración simplemente no ve ninguna necesidad de modificar sustancialmente su agenda. Así de simple.

Algunos niños, y otros que ya crecieron física, pero no intelectualmente, en ocasiones asumen actitudes del tipo “voy derecho y no me quito”. Es una combinación entre terquedad, un poco (o mucho) de desprecio por el que se tiene enfrente y, a veces, una férrea convicción de que se tiene la razón y en el lance están dispuestos a arrollar al que no lo comparta.

Bueno, pues el Gobierno federal está convencido que hace las cosas bien, que las Reformas tal y como están planteadas habrán de colocar al país en el lugar correcto, y en el inter, las protestas, señalamientos y críticas desatadas a raíz de la tragedia de Ayotzinapa y el escándalo por la llamada “casa blanca”, simplemente no lo harán desistir. Entiéndalo el que lo entienda… y tope donde tope.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2