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Georgina Cano
Georgina Cano
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13 Agosto 2017 04:04:00
XXII Asamblea Nacional del PRI
Mientras escribo esta columna, me dirijo a la Ciudad de México para asistir a la XXII Asamblea Nacional del PRI. Asistí también a la mesa de trabajo Visión de Futuro en Jalisco. La participación fue abierta y en total libertad, en un ejercicio de autocrítica acompañada de propuestas que se votarán en la asamblea nacional. Hablamos de los avances alcanzados, pero también de los tropiezos; de lo que los ciudadanos exigen y cómo lograrlo.

Se expuso la necesidad de realizar reformas importantes para la inclusión de la revocación de mandato, la eliminación del fuero, y la prohibición de la reelección por la vía plurinominal, más oportunidades de participación para los jóvenes, que los aspirantes a candidatos presenten su 3de3 y establecer una sanción para quienes incumplan sus compromisos de campaña.

Se reconoció la iniciativa del presidente Peña Nieto para fortalecer la paridad gracias a la cual hoy más mujeres ocupamos cargos de elección popular.

Asisto a la asamblea con grandes expectativas, porque sé que el PRI tiene la capacidad de reformarse para atender las necesidades de una sociedad que evoluciona todos los días.

Algunas personas me preguntan por qué pertenezco al PRI, a un partido del cual han emanado figuras que han abusado del poder; un partido que a los ojos de muchos se encuentra desgastado.

Mi padre fue priista toda su vida, al igual que mi madre: la priista más aguerrida que conozco. Ellos me enseñaron, a partir de su ejemplo, la importancia de servir a los demás, a luchar por la comunidad, a nunca rendirse y a decir lo que pienso cuando ello pueda contribuir a una acción positiva.

Soy priista porque creo en los principios de mi partido: en la defensa y garantía de los derechos humanos, en la protección del medio ambiente y el cuidado de los animales; en la inclusión de los jóvenes, en la equidad de género, en el reconocimiento hacia las virtudes de los adultos mayores y las personas con discapacidad y el respeto hacia los pueblos indígenas, en la tolerancia y fraternidad que exige la diversidad de nuestra sociedad, en la defensa de los derechos de los migrantes, en la lucha contra la violencia y la desigualdad. Soy priista porque creo en la democracia y en el compromiso con las causas ciudadanas y con la fortaleza institucional de nuestro país.

Soy priista porque dentro del PRI he tenido la oportunidad de representar a la gente de la tierra en donde nací y trabajar por ellos y para ellos, y conocer a personas maravillosas que luchan todos los días por el bienestar de su comunidad desde la colonia, los ejidos, o la empresa o desde la función pública. Soy priista porque el PRI cree en la capacidad de las mujeres.

Soy priista porque conozco y admiro a priistas que han alcanzado grandes logros para la sociedad mexicana, y si bien hay quienes han hecho mal uso de su investidura, ningún partido político o agrupación está exento de ello, ni siquiera los ministros de culto religioso.

Recuperar la confianza ciudadana es deber de los partidos políticos, y de cada uno de sus militantes dignificar la política.

El PRI ya lo está haciendo y la XXII Asamblea nacional es muestra de ello.
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