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Héctor Horacio Dávila
Héctor Horacio Dávila
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13 Mayo 2017 03:00:00
¿Y ahora por dónde?
Existe un gran problema para transportar la gasolina: en México no hay oleoductos, por lo que sólo hay dos opciones: a través de pipas o tren. Pero, ¿qué creen mis queridos seis lectores? Esto encarece tanto el traslado de la gasolina que el precio final de esta se ubica por encima del precio de Pemex y entonces no hay negocio para nadie.

Además de los elevados costos de traslado, otro problema es el almacenamiento, ya que México no tiene infraestructura para ello y conforme se va requiriendo, las pipas se trasladan a las gasolineras, cuyos tanques de almacenamiento son muy pequeños en comparación con los enormes volúmenes que una empresa importadora requiere.

Si no hubiera elecciones, el Gobierno de México debería, en los estados donde ya liberalizó la gasolina, hacer que Pemex vendiera 10 centavos por encima del precio más alto que marquen los importadores, quienes tendrían un incentivo para vender gasolina importada a un precio final menor al de Pemex. Ese precio, inflado por los altos costos de traslado, provocaría que la iniciativa privada invirtiera en ductos y almacenamiento para eficientar su operación y los precios bajarían cuando se pusiera en marcha dicha infraestructura, pero muy probablemente dicho precio en estados de la frontera norte del país rondarían los 20-22 pesos por litro en este momento.

En cambio, Pemex subastó parte de su infraestructura de ductos y almacenamiento a la iniciativa privada para que esta la utilice y pueda acceder a costos más competitivos de operación y el golpe en el precio no sea tan elevado, como sucedería si la gasolina se traslada usando pipas. Sólo una empresa pujó por esa infraestructura, y ahora veremos si hace uso de esas instalaciones, las renta a terceros y si habrá o no competencia en los estados ya liberados.

Mientras en México no se construya la red de oleoductos que el país requiere, Pemex deberá subastar su infraestructura para evitar un golpe mucho más duro a la economía al tener que reflejar los costos de logística al precio final de las gasolinas. Pero esa es sólo una parte de la historia, porque en México, a partir del pasado 30 de marzo, se liberalizaron los precios de las gasolinas y el diésel en Baja California y Sonora; luego seguirán los estados fronterizos del norte del país, el 15 de junio próximo, y en la mayor parte del país el 30 de noviembre de este mismo año.

¿Y usted qué piensa?
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