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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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19 Julio 2018 04:00:00
Y el futuro nos alcanzó
Encomiable es el crecimiento de la Región Sureste de Coahuila, hay que reconocerlo. La intensidad con la que se industrializa es desequilibrante para los comercios, servicios y la misma empresa de manufactura instalada.

La necesidad de mano de obra es una característica que promueve la mala atención en los negocios que dan servicio al cliente, como los restaurantes y hoteles, que son otro segmento en franco crecimiento en la región.

Y no es que así lo deseen los directores o propietarios de los negocios, pero este es el contexto económico en el que les tocó vivir y encontrar soluciones a sus dificultades es responsabilidad de los empresarios.

En el sureste de Coahuila en este momento se requieren 27 mil 350 operarios para la industria, comercio y servicios. ¿De dónde sacamos esa cantidad de trabajadores para el sector productivo y los negocios en general?

La Asociación de Administradores de Recursos Humanos Coahuila Sureste, encabezada por Ernesto Ruiz, tiene detectada una necesidad de 9 mil 500 personas para el sector productivo.

Los integrantes de la Asociación de Hoteles y Moteles en Coahuila y la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados requieren 3 mil 800 personas para cubrir sus vacantes.

El comercio organizado en Saltillo, por su parte, requiere de unos 5 mil trabajadores para atender establecimientos diversos en donde no se tiene satisfecha la necesidad de personal, pues a pesar de los anuncios colocados en sus mostradores y aparadores, los empleados no llegan.

Buscar empleo en Saltillo, Ramos Arizpe o Arteaga no representa un reto porque la oferta de trabajo es muy amplia, pero la abundancia de oportunidades ha provocado una intensa rotación de personal.

En los restaurantes hay limitación de personal y un ejemplo es el Vips de Emilio Carranza, en donde las vendedoras hacen los desayunos porque carecen de cocinero, el gerente hace limpieza, lava trastes y cobra, e incluso limitan zonas de atención porque no tienen suficiente personal.

Contraste pleno con el Vips de Galerías, donde tienen varios cocineros, vendedoras, garroteros, capitán de meseros y una lavatrastes y uniformes nuevos. Aquí me parece que hay indolencia por parte de las autoridades corporativas de Alsea, operadora de la firma en México.

Pero este es sólo un ejemplo de lo que pasa en el sector restaurantero de la ciudad, donde la carencia de recursos humanos los tiene en una situación cada vez son más crítica. En los hoteles, la necesidad de recamareras y recepcionistas es apremiante y son limitadas las posibilidades de conseguir en el corto plazo al personal porque no hay disponibilidad y quienes llegan duran muy poco tiempo, de hecho, días.

La industria manufacturera es una constante desde hace tres años, mínimo, hay una franca limitación de oportunidades de tener personal disponible. El arribo de nuevas empresas y el crecimiento de las ya instaladas hacen vivir un clima de recesión de recursos humanos.

Pero enfrentar esta descapitalización de mano de obra no hace que se flexibilicen las políticas de las empresas, comercios y servicios porque hay una potencial veta de recursos humanos en quienes tienen de 50 a 70 años, quienes tienen plenas capacidades para desempeñar un puesto de trabajo, pero no voltean a verlos.

Los estudiantes que trabajan tiempos parciales representan un activo adormecido, pero los padres juegan un papel importante porque lejos de permitir que vivan una experiencia laboral impiden que se vayan a trabajar por miedo a que les guste el dinero que ganan y no quieran regresar a concluir sus estudios.

El futuro nos alcanzó y las soluciones que debieron darse desde hace dos años, la Secretaría del Trabajo apenas empieza a proponer soluciones. El futuro está aquí, la oportunidad está aquí, pero nos aferramos a un costumbrismo conservador que impide la evolución del mercado laboral.
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