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Juan Latapí
Juan Latapí
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07 Mayo 2017 03:10:00
¿Y la seguridad?
AUNQUE NO LO DIGAN NI reconozcan, la creciente violencia hace tiempo rebasó a las autoridades. Hace unos día nos enteramos que el primer trimestre de 2017 es ya el más violento de la historia de México y marzo fue el mes con más víctimas de homicidios dolosos del sexenio de Peña, según reveló hace unos días el Observatorio Nacional Ciudadano en su reporte sobre delitos de alto impacto.

EL DIRECTOR DEL ONC, FRANCISCO RIVAS, comentó en una entrevista del portal Sin Embargo que en las elecciones hay reajustes que dan oportunidad y espacio a los delincuentes para generar violencia libremente. El Estado de México, Coahuila y Nayarit, estados que tendrán elecciones en junio próximo, registran en este primer trimestre, históricamente brotes de violencia, corrupción y violación a los derechos humanos. En Coahuila, aunque ha disminuido la incidencia delictiva, hay temas preocupantes como las desapariciones forzadas y la carencia de personal especializado en materia forense.

SIN LUGAR A DUDAS -SOSTIENE RIVAS- la incidencia delictiva de marzo de 2017 pone en evidencia que las acciones implementadas por nuestras autoridades carecen de efectos positivos en términos de mejorar la calidad de vida de la sociedad. Y peor aún, minimizan esta crisis, como lo que declaró el presidente Peña al señalar que “la crisis está en nuestras cabezas”.

LA INSEGURIDAD ES YA LA PRINCIPAL preocupación del país y aunque es un tema presente en los discursos de los candidatos, suena a más de lo mismo. De hecho, el candidato oficial y algunos magnates afines a su partido han dicho que si no votamos por ellos el crimen organizado regresará a Coahuila. ¿Qué ocultan? ¿Cómo explican el aumento de la violencia durante el primer trimestre?

PARA EL INVESTIGADOR Y ACADÉMICO LUIS RUBIO la seguridad es el asunto más importante para la población y, sin embargo, llevamos décadas sin encontrar la cuadratura del círculo. Los gobernantes -federales y estatales- pontifican sobre el asunto y proponen grandes soluciones que luego llevan a nada. Todo mundo sermonea, pero la inseguridad aumenta. Para unos el problema es de educación, para otros de confrontar a los criminales; para unos más lo imperativo es enfrentar al crimen, en tanto que para otros la solución radica en un mayor control político. En el corazón de todas las propuestas reside siempre una agenda política, ideológica o personal que ignora lo elemental, lo que debería ser el punto de partida: Lo primero es proteger a la población. De ahí en adelante, lo necesario es construir un sistema de seguridad confiable para esa población; todo el resto es demagogia.

SI UNO OBSERVA LA FORMA EN QUE FUNCIONAN las sociedades con bajos niveles de criminalidad –continúa afirmando el maestro Rubio- la discusión mexicana al respecto es absurda. En Japón, por ejemplo, la seguridad comienza con el policía del barrio, que es un miembro de la comunidad y conoce a todo mundo, por lo tanto es capaz de identificar anormalidades. Algo similar ocurre en Europa, cada país con sus formas, pero la esencia es exactamente opuesta a lo que se propone en México: La seguridad sólo es posible de abajo hacia arriba; es decir, la seguridad no se puede imponer, se tiene que construir. Un debate serio que debería concentrarse en cómo construir un sistema de seguridad de esa naturaleza: Desde abajo.

ANTE LA DEBILIDAD INSTITUCIONAL a todos los niveles de gobierno –siguiendo a Rubio- la respuesta gubernamental ha sido la única posible: Mandar al ejército. Pero los militares no están entrenados para actividades policiacas y el resultado no ha sido exitoso. Esto ha llevado a la desesperación, que de inmediato retorna a la nostalgia. Lamentablemente, el pasado no es guía para la seguridad en un país tan diverso, disperso y complejo como el México de hoy. El punto es que nunca se logrará la seguridad si no se comienza por aceptar que el objetivo nodal es proteger a la población y que, por ello, ésta tiene que ser parte integral de la solución.

COMO EN TANTOS OTROS ASPECTOS DE NUESTRA VIDA NACIONAL –concluye Luis Rubio-, el desafío radica en salir del hoyo que nos legó el viejo sistema político. Ahí yace el problema y no concluirá hasta que optemos, todos, por construir un país “nuevo”.

DESAFORTUNADAMENTE, EN ESTA TEMPORADA DE ELECCIONES, ningún candidato ha presentado una propuesta concreta y efectiva para combatir la inseguridad. Todo hace suponer que quienes lleguen al poder continuarán diciendo que de la seguridad se encargan ellos, sí, pero rodeados de guardaespaldas cuidando su seguridad, no la nuestra.

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