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Abdel Robles
Abdel Robles
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Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Reportero sección policiaca en Editora El Sol, reportero sección local El Norte, coeditor del vespertino Extra de Multimedios, director editorial del Periódico La Voz de Monclova, director Editorial de El Diario de Coahuila, Comunicación del Municipio de San Nicolás de los Garza, NL, director editorial de Zócalo Piedras Negras, y actualmente editor en jefe de Zócalo Monclova

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29 Noviembre 2015 04:10:10
Y le dijo Vieja Guanga
Una cosa es que le dijeran huevona… O chancluda… O que le dijeran que tenía más bigote que su marido.

Pero a Paula no le podías decir Vieja Guanga… ¡Porque se encendía! Ese fue el asunto…

Donato Cara de Gato andaba medio borracho… O borracho y medio, caminaba haciendo “eses” por la calle engravada.

Chibirico lo vio venir, y muy jijo de la tostada hizo el truco de la llave… Fue a la colectiva y abrió el chorro a todo lo que daba.

¡Santo escalofrío!… El vejete se detuvo y arqueó la espalda como gato erizo… Se quiso enderezar pero no pudo.

La naturaleza llamaba… Y cuando a mear llaman… A mear se acude.

Desenfundó y corrió con el pellejo en la mano hasta la mata de Floripondio que tenía Paula afuerita del jacal.

¡Listo!… Chibirico y el Chéchere unieron voces… ¡Se están miando en el Floripondio… Se están miando en el Floripondio!

Donato volvió apremiado… “¡Cállesen chamacos de siete chiles!”

“¡Agarren al mión… Agarren al mión!”

Paula salió a ver qué pasaba y encontró al Floripondio llorando lágrimas de agüita de riñón…

¡Y vaya que el orín de borracho es apestoso!

Abanicó a escobazos las nalgas derretidas de Donato, quien bailaba meneando las caderas para esquivar los impactos.

“¡Viejo sucio!… ¡Vaya a miarle la cabeza a su rechingada agüela!”

No, no… El espectáculo valió el chorro de agua… Donato ya quería detener aquello… “Por favor Paulita…
Perdone…

Perdone… Es que me ganaba” Pero Paula no entendía razones… Bufaba… Resoplaba… Y Donato exasperado levantó la mano en señal de rendición…

“¡Ya… Ya… Me rindo, pinche vieja guanga!”

¡¿Quéeeeeeeeee?!

Entonces sí, Paula enfureció… Los cachetes relumbraron y la mirada se le hizo turbia…

Se le fue encima como la Tonina Jackson al Cavernario… Y lo planchó.

Luego lo pescó de los tanates y se los jaló con tal fuerza que Donato ahogó un grito de angustia y los ojos se le salían.

Se desmayó…

“¡Ya lo mato!”, dijo aterrado Chibirico… “O de perdido lo deshuevó!”

Ni una ni otra cosa…

Pero el apretón estuvo canijo, diez minutos después Donato se levantó y durante varios meses, dicen, no pudo mear ningún árbol ni llanta de carro.

Y cómo, si durante mucho tiempo tuvo que orinar sentado…

Y aparte, hacerle caravana a Paulita cada vez que la encontraba.

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