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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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28 Enero 2017 04:00:00
¡Y llegó Trump!
Pero no sólo él se va contra los mexicanos, indocumentados o no. Desde antes aparecían noticias como esta: Obama aplazó la ejecución de su promesa de rehacer las políticas federales de inmigración a través de la autoridad ejecutiva hasta después de las elecciones intermedias, (Lástima.)

Problema requemante el del indocumentado, de quien afirma la analista Julia Kristeva: El extranjero es una boca de más, una palabra incomprensible, una forma de ser y una conducta no apegada a la norma. El extranjero es un desollado bajo su carácter de trabajador inmigrado. Ese extranjero sangra de cuerpo y alma, humillado, depreciado en una situación en la que sirve de criado o de criada a los otros, que molesta si enfermo, que supone al enemigo, al traidor; a la víctima, después de todo.

Eso, y no más, es el extranjero, y si inmigrante, peor todavía Y qué decir si se trata de un mexicano en tierras de los rancheros de Texas o de Arizona. Ese nunca va a pasar de aceitoso, pelleja color de barro, frijolero del sur. Esto en un país con origen de inmigrantes y que ha firmado tratados de libre comercio como socio de México. Destino el nuestro: el de los pueblos débiles, los que nunca quisieron escuchar las advertencias del Conde Aranda, de Bolívar, de nuestro genio americano, José Martí. La nota de hace algún tiempo:

El DIF local recibió a la niña de 18 meses, que sobrevivió a las altas temperaturas del desierto de Arizona, una vez que su madre, de 19 años, falleció por deshidratación en el intento de pasar a EU como ilegal.

¿Los peligros para el migrante? Muros, rangers, ku-klux-klanes y pandillas de xenófobos como un tal Grupo de Resistencia Aria Blanca (WAR), que de esta forma azuzaba ayer a los granjeros de Texas y California:

“¡Si no es blanco deséchalo! ¡Detener la avalancha de lodo o ahogarse! Necesitamos una frontera de verdad. Primero agarramos a los hispánicos, luego a los asiáticos y por último a los negros. Deportación. Todos se largarán a casa. ¡Violencia contra la avalancha de lodo que nos llega del sur!”

El líder de WAR defiende el genocidio de Hitler, aplaude el terrorismo y celebra que millones de africanos hayan contraído el SIDA. De los mexicanos: “Se reproducen tan rápidamente porque sus mujeres ya nacen embarazadas. ¡A detener esos millones de animales color lodo que sólo saben reproducirse! Desafortunadamente, los hombres blancos se han vuelto cobardes. La salvación de la raza blanca depende de las mujeres. Quizá no tengan la fuerza para blandir un bate de beisbol, pero sí para comprar una lata de gas lacrimógeno para cuando vean un animal de color de lodo!”

Observo tales libelos. Examino los toscos dibujos que ilustran el cliché del mexicano: gordo, seboso, apestoso, borracho. Junto a la imagen del indocumentado, unos versos que comienzan con esta imprecación: Hispano, this is America! El texto:

“Moreno y mañoso -nos chupa hasta secamos - como una garrapata- Cruza la frontera sin un centavo- los gringos le compran la comida y pagan su alquiler - No quiere aprender a leer- pero tiene los güevos - para garabatear nuestras paredes - Ruega a Dios noche y día - Pero roba todo lo que está a la vista- Su hedionda esposa - chaparra y cariñosa - escupirá bebés dos veces al año - los carga en su lomo para aumentar pandillas locales - Una basura de raza - una cultura de nacos - Sálvate de estos buitres come-frijoles. Hispano: this is America. Remember”.

Y llegó Trump. (¡Recuérdenlo!)
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