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Abdel Robles
Abdel Robles
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Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Reportero sección policiaca en Editora El Sol, reportero sección local El Norte, coeditor del vespertino Extra de Multimedios, director editorial del Periódico La Voz de Monclova, director Editorial de El Diario de Coahuila, Comunicación del Municipio de San Nicolás de los Garza, NL, director editorial de Zócalo Piedras Negras, y actualmente editor en jefe de Zócalo Monclova

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15 Noviembre 2015 04:10:51
Y se parchó a la gallina
La noticia corrió como si se tratara del muertito más reciente… O del pleito a planazos de machete.

Son cosas que hacen una marca, una muesca en el machete, en la guaparra de la historia.

“Así como te lo digo Pichojitos… Que se me achicharren las bembas si te digo mentiras”.

El Checherengüe estaba pelando una naranja y las jetas se le fruncían y desfruncían, conforme quisiera darle más énfasis a una palabra.

“Que al Neto… Al Pique lo encontraron parchándose una gallina”.

Que tenía los calzones llenos de plumas y los pantaloncillos truncos hasta las rodillas.

Que lo encontró doña Vicky, su mamá, cuando escuchó escándalo en el gallinero y pensó que era un tlacuache.

“¿Pos cuál tlacuache?… El que estaba acabando con sus pollos era el chamaco calenturiento.

Cinco años del Pique… ¿Dónde habrá visto eso?, platicaban los grandes, azorados por la noticia.

En aquel barrio donde reinaba la cuartería de doña Chucha, donde las muchachas de la vida atendían con la mayor discreción posible, pero que estaban tan al alcance del ojo pícaro por las rendijas de la madera… ¿En dónde más se podían ver cosas como esa?

Al Pique lo encerraron… Quince días en el cuarto, sin derecho a salir.

“¿Y no sale para nada?”.

“Nomás a cagar dos veces al día”.

Solidarios, los descamisados nos turnamos para hacerle visitas…

Por la mañana los que iban a la escuela por la tarde…

Y por la tarde los que iban por la mañana.

Fuimos lo más diplomáticos que se pudo, pero la curiosidad era más grande.

El Ganso no le dio tantas vueltas…

“Oye Pique… ¿Y por qué te parchaste a la gallina…

Quién te enseñó?”

El amigo puso la cara como los presos, como el papá de Carne Seca cuando íbamos a visitarlo…

Así pensativo, como que arrepentido…

Yo le di un zape al ganso… “¡No seas animal!” Se quedó callado, medio avergonzado… Al final el Pique casi lloraba.

“No me vayan a cabulear cuando salga… Porque voy a sentir regacho…”

Le explicamos que era difícil, pero que no le íbamos a echar bulla… Que seríamos buenos amigos.

En eso llegó doña Aldegunda, la abuela… Apurada y con las manos en el delantal.

“A ver chamacos, ayúdenme a pescar la guajolota café… Le toca mole… Ándenle, me la pescan”.

Chibirico se puso en línea de arrancada…

“Sale doña Gunda… ¿Y no quiere que de una vez se la matemos?”.

-”¿No les da cosa?”.

Entonces le pegó en la madera al cuarto donde estaba recluido Neto.

“¡Te toca la conyugal, cabroncito!”

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