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Juan Latapí
Juan Latapí
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03 Septiembre 2017 03:10:00
Y sigue la impunidad
PARA NO VARIAR Y DE nueva cuenta, México sigue apareciendo en los primeros lugares entre los países con mayor impunidad -en el lugar 66 de 69- y en el primer lugar en el Continente Americano, incluso por encima de Venezuela.

Y CÓMO NO VAMOS A estar en los primeros sitios de impunidad, si a diario vemos que no pasa nada, aunque suceda de todo. Desde la famosa casa blanca, hasta el adolescente que apuñaló a una niña hace un año y ya anda paseándose tranquilamente por las calles de Monclova, y no pasa nada. Desde los nombramientos de los Fiscales Anticorrupción a modo para cubrir las espaldas a los funcionarios en turno, hasta Karime la esposa de Duarte –la que merecía la abundancia-, y no pasa nada. Desde unas elecciones para gobernador llenas de irregularidades y trampas vistas por todos, hasta la apatía de la Condusef hacia quienes les robaron su identidad y ahora se encuentran bajo presión del SAT; y no pasa nada.

ESTA SEMANA, EL RECTOR LA Universidad de las Américas de Puebla (UDLAP) presentó los resultados generales del Índice Global de Impunidad 2017 (IGI-2017), y puntualizó que contar con un Estado de Derecho y con altos niveles de igualdad socioeconómica son los dos pilares que pueden romper las cadenas de la impunidad, ya que en un sistema democrático es indispensable que se cumplan cabalmente todas las leyes y, quienes las violen, tengan algún tipo de castigo en proporción de su falta.

PARA COMBATIR LA IMPUNIDAD EL IGI-2017 señala la necesidad que tiene México de atender de inmediato la funcionalidad de su sistema de impartición de justicia y de su sistema de seguridad. No es posible que en el promedio de los países haya 16.23 jueces por cada cien mil habitantes mientras que en México tan solo hay 4.2 jueces por cada cien mil habitantes; eso explica en parte que la mitad de la población detenida no haya recibido sentencia. Antier, Carlos Puig mencionaba que “los sentenciados en el país desde hace muchos años por homicidio doloso son siempre alrededor de 5 mil. Más allá del número de homicidios, el sistema sólo da para sentenciar a 5 mil”.

EN RELACIÓN A LOS SISTEMAS de seguridad, el índice muestra que en México hay 359 policías por cada cien mil habitantes, cifra que se encuentra arriba del promedio global que es de 319 por cada cien mil habitantes. Está visto que cantidad no es calidad y que de poco sirven los cuerpos policiacos que no tienen las capacidades adecuadas para cumplir con sus tareas.

EL PROBLEMA DE LA IMPUNIDAD en México –indica el IGI-2017- es funcional y estructural, no nació con el actual gobierno, sin embargo, se observa un aumento crítico en las estadísticas delictivas. Y de nada sirve destinar mayores recursos para combatir la impunidad ya que la clave del problema está en la corrupción del uso de estos recursos y en la falta de supervisión del funcionamiento de las instituciones; para ello, es indispensable contar con sistemas de evaluación más efectivos e independientes.

A FINAL DE CUENTAS, LO que genera la impunidad son los sistemas de seguridad locales y federales mal preparados y con deficiente funcionamiento, así como un sistema de justicia colapsado y ajeno a la rendición de cuentas externo. Las naciones que no exigen sistemas robustos en materia de seguridad y justicia, en el marco de los derechos humanos, están condenadas a vivir una espiral de violencia e inseguridad crónica.

PARA EL RECTOR DE LA UDLAP existen tres vacunas indispensables contra la impunidad: 1) Contar con un estado democrático que promueva el desarrollo con sentido social; 2) garantizar que cualquier ciudadano pueda encontrar justicia sin perjuicio de su condición social, y 3) la presencia de una sociedad activa que exija el respeto a sus derechos humanos y ejerza a plenitud sus libertades.

DESAFORTUNADAMENTE HEMOS COMPROBADO QUE CADA vez estamos más lejos de vivir en un estado democrático, donde quienes ostentan el poder sólo ven para ellos mismos y buscan a toda costa protegerse –blindarse, dicen ellos- para no ser molestados ni siquiera con el pétalo de una sospecha y mucho menos con una denuncia.

TODOS SABEMOS QUE ACUDIR ANTE una autoridad judicial es jugar serpientes y escaleras con dados cargados, donde la justicia suele sonreírle al mejor postor. Y tristemente las autoridades hacen lo que quieren porque como sociedad civil no representamos ni el más mínimo contrapeso.

PEOR AÚN, HEMOS EMPEZADO A ver la impunidad –y en consecuencia a la corrupción también- como algo normal y natural, desde pasarse un alto a sabiendas que no hay un agente de tránsito, hasta saquear a todo un Estado. No pasa nada.

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